Queriendo todo sin hacer nada, queriéndolo todo gratis

Se llama realismo sucio, no se quien lo empezó, pero es el mejor invento desde el cigarrillo con filtro. Eso sí que es arte, lo puedes considerar arte. Al igual que la pintura, no la mierda que pintaba El Greco, pero si hay artistas que realmente con solo un dibujo o un boceto te pueden hacer mover tu mundo. Pasa lo mismo con la literatura, el mayor de los artes sin duda, donde todo nace y nada está muerto para siempre. Donde salen esas películas que hacen que se te ponga dura, no el porno, sino el cine de culto. Donde sale esa música de martes por la noche.

¿Y por qué? Estáis todos invitados a esta fiesta, todos menos los poetas. Son engreídos, meticulosos y calculadores, el arte es todo lo contrario, nace de donde menos te lo esperas. Lo peor de todo es que cada vez que oigo la palabra poeta o poema me imagino a un tipo con mayas verdes ajustadas recitando algo a la chica más rica de la ciudad solo para tener financiación a sus jodidas mierdas. Jack era así. Jack era como todos.  Jack siempre te jodía la fiesta. Es como ese personaje que desprende mal estar allá por donde va. Que alguien me acerque la escopeta, no quiero ser responsable de esto. No mancilles la literatura Jack, porque si no yo mancillaré tú jodido ano.

Jack el del pelo colgante. Jack exigiendo dinero. Jack el del barrigón. Jack el de la voz alta. Jack el del gremio. Jack el que baila delante de las damas. Jack el que cree que es un genio. Jack el que vomita. Jack el que habla mal de los que tienen suerte. Jack haciéndose cada vez más viejo. Jack exigiendo dinero todavía. Jack bajando por la estaca. Jack el que habla pero no hace nada. Jack el que se sale con la suya. Jack el que se la menea. Jack el que habla con la mano extendida. Jack el que habla de los viejos tiempos. Jack el que aterroriza a los débiles. Jack el amargado. Jack el de las cafeterías. Jack exigiendo a gritos el reconocimiento. Jack el que nunca tiene trabajo. Jack el que sobrevalora completamente su valía. Jack el que grita que no se le reconoce su talento. Jack el que les echa la culpa de todo a los demás.

Jack es nazi. Jack no quiere que seas feliz. ¿En realidad piensas que un tipo así merece ser llamado artista? A veces lo único que te queda en este oscuro y fascista mundo es escribir. Escribirte o escribirle. Prefiero jugar a pensar con que droga se colocaba Salinger, con que acompañaba el whisky Bukowski o como se despertaba Nietzsche a pensar como llevar a cabo un holocausto lirico.

Seguro que existe un lugar, un lugar en el que nadie coarte nada a nadie. Gobernado por tecnócratas y donde la única arma será la palabra escrita. Cada semana haya una fiesta diferente con una bebida espirituosa que te acerque a los espíritus. No sé qué tiene ese lugar que lo aclara todo, para bien y para mal. No sé si será lo rápido que pasa todo que hace que te tengas que quedar con lo que realmente merece la pena o que un transexual esté dispuesto o dispuesta a chupártela por diez pavos, no sé lo que es. Y no me importa, solo sé que lo es, no siempre tienes que buscar razones a todos. Antes lo llamaba estudio 31, hoy me gusta no ponerle nombre, pero si compañía.

Escribir es mejor que beber. Escribir borracho es lo mejor de todo. Pero nunca será tan bueno como follar, como follarte.

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