Imagina que estás en un lugar donde hay un pasillo muy largo, de ese color que tranquiliza, el ocre, aunque solo te trasmita calma tensa. El suelo está húmedo, como si continuamente estuvieras pisando charcos. Eso está bien cuando eres un niño y te ponen esas estúpidas botas de goma de colores chillones. A tu lado, uno a la derecha y otro a la izquierda, tienes a dos tipos con traje oscuro, el blanco es para gente con carisma dentro de un casino, y unas gafas de sol caras pero baratas. Te acompañan a un sitio donde has estado, pero no lo sabes.
Entras, parece una sala de interrogatorio pero no lo es, porque allí quien hará las preguntas serás tú. Está el típico espejo traslucido donde sabes que alguien te está observando, y la típica silla al otro lado de la mesa, donde no sabes quién se sentará. Ni siquiera te ponen agua, eso lo hacen está en la cárcel. Piensas. ¿Cómo he llegado allí? La última vez que cerré los ojos no estaba aquí, ni tampoco estaba durmiendo. Te haces una nota mental de volver a colocarte con setas. Repasas la lista de la compra. Lo que harás al día siguiente. Típicas cosas de tu coñazo de vida, aunque no tengas claro que pasará mañana.
De repente entra alguien y te dice lo que va a pasar. Él o ella tienen la forma que tú quieras. Puede ser feo si así es como te gusta la gente que te da malas noticias, porque te reconforta un poco tu cara bonita, o puede ser jodidamente preciosa para que puedas jugar a desnudarla mentalmente, o tirártela con la ropa puesta si te va ese rollo. No te dirá dónde estás ni quien te ha llevado allí. Simplemente te dirá que te calles la boca hasta que él o ella termine de hablar, y después puedas hacer una sola pregunta, no más.
La cosa esta así: Sitio raro, gente rara, ni una puta gota de alcohol en kilómetros y tú sentado en una silla dentro de una habitación húmeda. No es el mejor sitio para una embarazada. Y te sueltan algo así: -Verás lo que vamos a hacer, o mejor dicho, lo que voy a hacer por ti. Tu vida seguirá esta serie. Tendrás conocimiento por ti mismo o por otra vía de algo que pensarás que cambiará o que puede cambiar tu vida. Lo idealizaras. Pensarás que todo lo que rodea a ese algo no es lo suficientemente bueno. Fantasearás con su idea. Después, -esta es mi parte favorita-, lo verás tan cerca que creerás que es tuyo. Serás feliz, pero será falso, solo una ilusión. Mal interpretarás todas las señales y pensarás cosas que no son. Puto ignorante. Y por último, -mentí, esta es mi parte favorita cabronazo-, todo lo que habías soñado, creído y creado se caerá al suelo y se romperá con tanta potencia y se hará tantos cachitos que creerás haber roto una lámpara de araña. ¿Divertido eh?-.
Por fin se calla. Nadie soporta oír algo así, sobre todo cuando es verdad. No sabes nada. Tampoco sabes porque te conoce tan bien y porque ha descrito tu mierda de vida en unos minutos de discurso. Solo sabrás que es cierto. Y recordarás que solo podrás hacer una pregunta. Tal vez cambie tu destino, tal vez no. Tal vez le puedas pedir un deseo, como una polla aún más grande, o tal vez te meta la lámpara por el culo. Lo piensas. Allá va la pregunta.
-¿Quién eres? ¿Dios? ¿La esquizofrenia?
-Tú sabes quién soy.
