Con C

Era un domingo, o al menos había comenzado hace apenas unas horas. Se había despertado a esa intempestiva hora como cada noche de estas características, aunque se moría de sueño. Estaba tan cansado y a la vez excitado que no podía pegar ojo. Se despertó pensando que aun estaba dentro de aquel sueño. A veces los sentidos engañan y no sabes que creer. Tal vez era por el alcohol y las drogas, pero de esa noche no recordaba gran cosa. Solo los grandes momentos. Los grandes y subjetivos momentos. No sabia que creer. ¿Dónde esta espiritualmente?

El nihilismo es en esencia no creer en nada, no creer en nadie. Ha habido grandes hombres que han sido así, como el señor del vasto bigote al que se le mal interpreto y asigno ser el precursor de uno de los mayores horrores de la historia de la humanidad. Tal vez los extremos no estén tan mal.Xenofilia es amor por la diferencia. Eso, es lo más grande… Y Sirve para que nazca algo tan increíble como la revolución. Y a su vez una contrarrevolución. No es más que una lucha por que todo vuelva a ser como debe ser. ¿Para qué todo sea justo? No se…Y es que todo, absolutamente todo tiende a la simetría, al justo medio. Ese a que las cosas sean como tengan que ser.

–         Entonces, ¿Tú no crees en nada?

–         En nada absolutamente.

–         Imposible, tiene que haber algo…

–         ¿Ves? Ya estás creyendo en una idea.

Un buen nihilista te dirá que nunca dejes de creer, aunque no prediquen con el ejemplo. Es un consejo más, puedes tomarlo o dejarlo. Pero hay ciertas cosas de las que deberías fiarte, y si te crees eso, ya le estas dando un motivo para que vuelva a creer. Hubo otro señor francés que dudaba absolutamente de todo menos de una cosa, la cosa que tal vez sea la más fácil de dudar: Dios existe. Si existe… ¿Dónde demonios está? Bien, aquí no. Ni en Haití, ni en Irak… Tal vez solo sea un viejo rico que se aprovecha de la desgracia humana para pasarlo bien. Lo peor de todo es que hay gente que justifica usando algo que ni siquiera ha visto, adoptándolo como postulado. Quizás lo mejor seria hacer un pacto: él no te habla, y tú no dices que él no existe, aunque sea un poco triste.

Por que simplemente hay momentos que no cambiarias por nada. Cosas que en ese momento te sientas, de sentir, donde tienes que estar, lo que tienes que sentir. No cambiar esa charla, no cambiar esa mirada o algo más. Es sentarte con un amigo a contaros lo puta que es la vida y a quejarte de que ya no os queda tabaco, mientras compartes una cerveza que no sabes muy bien de donde ha salido. Es esa sonrisa, siempre es esa maldita sonrisa…

–         Pero si como has dicho todo tiende al equilibrio, a que todo sea como sientes que debería ser… ¿A partir de ahora qué?

–         Bueno, supongo que lo lógico a partir de ahora seria que…

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Perdona, tengo cosas que hacer.

No le gustaba. No le gustaba nada ciertas cosas. Pero hay cosas que una sola persona no puede cambiar. Puedes intentarlo todo, que a veces hagas lo que hagas no servirá de nada por que simplemente no depende de ti. Llevaba un alto ritmo de vida. Era joven y aun le quedaba mucho por vivir, aunque en muchas cosas era un aventajado. Con ese nivel seguramente viviría los mismos años que tiene, tal vez más. Dudo que pudiera llegar a jubilarse, esa edad donde la gente tiene la puta idea de que es tiempo de sentarse a esperar a que la tierra te llame. Ser diferente, con que alguien se acordará de él seria suficiente.

–   ¿Cómo?

–   Si si, lo que oyes…

–   Bien, si quieres irte, vete. Te prometo que yo no estaré cuando mires atrás, tengo cosas que hacer.

¿Cómo puede ser que con una de sus mejores hazañas hubiera inspirado tal cosa? Después de todo, la mejor de las armas tiene un aire inspirador muy macabro. Como si un día se descubre una vacuna contra el SIDA, y de repente alguien lo convierte en el arma biológica más mortal de la historia. No le des el pez, dale la caña. Todo es como ese curioso cuento chino. Y es que dejar todo por una cosa, es lo peor que puedes hacer. Aunque te esfuerces en que nada cambie, cambiará, cambiarán. Y será la peor decisión que hayas tomado en tu insignificante vida.

–         Pero… Es que yo quiero ser algo grande.

–         ¿Y piensas a lo grande?

–         ¿Pensar a lo grande? ¿Qué es eso?

–         Puedes dejar de intentarlo…

Y es que si tuviera la fórmula del éxito no se la diría a nadie. Eso del éxito y el fracaso que curioso. Como me dijo alguien cierta vez si no existiera eso todo el mundo seria más feliz. ¿Serian más felices los que estuvieran en el fracaso por no decir fracasados no? Creo que eso es tan inútil como intentar resolver una ecuación masticando chicle. Al fin de al cabo son eso, decisiones. No se quien dijo eso de permitido caerse, prohibido no levantarse, pero tenia mucha razón. Creo que la única forma de valorar que tienes dos piernas, es quitándote una. Si nunca te vas a caer, por que directamente no saltas, ¿merece la pena? Es como esa milonga budista, de que si no deseas, no sufres. Pero si dejas de desear, si dejas de perseguir, ¿Cómo andar? Y por donde… Aquí nadie te la chupa gratis.

–         Entonces, ¿directamente dejarás de intentarlo no?

–         Nunca empecé a intentarlo…

Pero que coño te voy a decir yo, si acabo de llegar, y no estaré, no estarás aquí por mucho tiempo.

Letargo

Y despertó una mañana, una mañana más. Se levantó e hizo lo mismo de siempre. Más tarde se dirigió a su trabajo, por el mismo camino de cada día… Todo lo que hacia se había convertido en algo tan rutinario que ya no tenia sentido alguno. Sentía que podía hacerlo hasta dormido. Sin embargo no hacia nada para cambiarlo. El año acababa de empezar, y con él se suelen hacer nuevos propósitos, con nuevas metas y cambios. Pero después de todo, no paraba de pensar que intentarlo era el primer pasó hacia el fracaso ¿O no…?

Pero creo que un día cambio toda esa actitud, esos pensamientos. Tal vez demasiado… No creo que pensar que todo es tan fácil, ese todo por los que los demás sufren, sea algo sano y sencillo. Asíque decidió medir el nivel de su día por la cantidad de sonrisas que había logrado sacar a aquellos que le rodeaban, y con ello todo lo bien que le había hecho sentir. Una actitud muy egoísta tal vez… Quizás se cansó de estar siempre rodeado de la misma vulgar mayoría, y lo único que deseaba era formar parte de una selecta minoría. Sentirse diferente. Querer ser importante… ¿Por qué razón sino iba a comportarse de esa manera?

Pero todo eso no se le paso por la cabeza de un día para otro… No lo leyó en ningún sitio, ni se lo escucho a nadie. Tuvo que descubrirlo el solo. Hay cosas que nadie te cuenta. Comenzaba a darse cuenta que hay listos que no quieren estudiar, o que hay guapos que no queremos posar. De que había cosas que sino hacia ahora nunca más podría llegar a hacerlas… Era como si despertara de su hibernación…

Y es que ser como siempre era tan extraño, pero del extraño malo. Esa sensación tan incomoda y agobiante como es la de mirarse al espejo y no verse reflejado. A veces me haces más daño que bien, pero ya es tarde. La carrera continua y sabes quien es tu peor rival… ¿Verdad?

Atajos

Empezó algo nuevo, algo que viene, que se esperaba, y para lo que se había preparado. No puedes pretender que confíe en ti de un día para otro solía decir… ¿Y sabes que? Tienes razón. Pero el no pretendía eso, ni que todo volviera a ser como antes. ¿No he dicho que todo esto era nuevo? Si, creo que si. Mejor, mejorar, hacerlo mejor… a todo eso es lo que se refería. Algo que hagas tan bien que nadie pueda superarlo jamás, eso es. No es tan difícil. Era bueno, era muy bueno y podía llegar a ser capaz de todo. Pero sin saber por que, al final siempre terminaba con el… ¿Y eso por qué demonios era…? Cansado de sentirse así.

Cansado de cargar con todo aquello. A veces todo era tan estupido que lo único que deseaba era salir de allí, de ese sitio. Poder volar a un sitio donde la soledad fuera su amuleto. Tanto tiempo empleado para lograr lo que consiguió, para ser como era que muchas veces lo olvida todo y se quedaba con lo menos bueno. ¿Pero por qué? Todo eso era un misterio. ¿Entonces…? Si, la ventaja que tenía es que para hundirse o lograr el mayor estado de euforia no le faltaba más que un momento a solas con sus pensamientos. Todo eso era tan mágico…

– Si nadie te aseguraba que mañana ibas a estar ahí, ¿por qué no lo intentaste?

– Si tío es cierto… Pero no se… Cuando estaba allí todo era tan diferente como lo veo ahora…

Y es que aquella frase que me dijiste aquel día fue lo peor que me podías haber dicho, y no paro de pensar en ello. Por eso ya nada es como antes. ¿Por qué tanta espera? El futuro es nuestro solía decir… Pero dime, como sabes cuando el presente tocara a aquel futuro que nos pertenece… Si somos el tiempo que nos queda. Demasiado tiempo, demasiado poco. Todo empezó cuando le daba igual lo que dijeran, si le odiaran o le envidiaran. Pero no todos… Lo único que sacaba de esto es que empezaba a asumir que la impaciencia dejaba de ser un defecto para convertirse en la mejor de las virtudes…

Porque no siempre gana el mejor.

Estudio 31 (2)

Algo que ves. Algo que lees. Algo que tocas. Algo que sientes. Alguien que escuchas. Alguien a quien no ves. Alguien a que ayudas, que te ayuda. Un consejo que no escuchas, un sermón al que no atiendes o que ignoras. Un regalo que recibes. Una tarde perfecta. El te quiero, el adiós y el porque. Todo lo que te rodea, todo lo que empieza y todo lo que acaba. Todo lo que deseas, anhelas o repudias. Todo está aquí. No ven más allá de su ombligo. El único que rostro que ven es el suyo y la única voz que escuchan es siempre la misma.

Hace frío. Hace calor. Tienes ganas de saltar. Tienes ganas de verla, de escucharla. Tienes ganas de bailar, de hablar y no parar. Todas esas cosas que han muerto. Todas esas cosas que han matado. Todo está aquí. Salir a la calle cuando esta lloviendo, mirar al cielo y cerrar los ojos. No pensar en nada, cosa imposible y pensar en todo. Todo lo que sueñas, y todos con quienes lo haces. Llegar al final después de haber empezado cuando menos lo esperabas. Todas las drogas que quieras tomar. Todas las drogas que desearías tomar… Todo está aquí.

Es la D de duda. La M de miedo y la L de lágrima. Las ganas de volver a empezar, las ganas de ponerse una capa y echar a volar. Querer llegar más allá de las estrellas. Querer ver sus ojos, querer volver a escuchar su voz. Querer beber todo y nada a la vez. Es ese miedo a ser uno más, a ser poco creativo y vulgar, imaginativo y original. Tener ganas de que algo suene bien. Que acabe todo igual. De que por una única vez sienta que algo que salió de sus dedos fue realmente bueno. Todo está en el mismo sitio.

Miedo a no tener el valor suficiente para lograr lo que se proponga. A arrepentirse de algo que no ha llegado a hacer. Es esa sensación de sentirse mejor que cualquiera, inmortal o invencible. Las ganas de ser el líder, las ganas de dominar y conquistar. Las ganas de ser feliz por algo que realmente te hace serlo. Son las ganas de estar solo… de dejar de lamentarse. Tan solo es una sensación. Pero le puede a todas las demás. A cualquiera que no brille, que no tenga ganas de construir. Todo está aquí donde nunca sale nadie. Donde no para llegar gente. Donde nadie se detiene. Es esa sensación. Es la sensación.