Demasiadas.

Te voy a contar una cosa, te voy a contar una historia. Tal vez la historia más extraña y contradictoria que alguien pudo vivir. Pero antes de todo quiero que sepas que no te estoy escribiendo, esta vez soy yo el que se escribe, además, esto no tiene nada que ver… Se quejaba de su suerte. Buscaba soluciones rápidas e indoloras como si de una elección de sentencia de muerte se tratara. Es cierto eso que estas pensando, las soluciones más obvias y volátiles no son siempre las mejores ni mucho menos, sino todo seria demasiado fácil, incluso demasiado aburrido, aunque supongo que así llegaría a entender cosas que nunca lograre encontrar su significado, pero no pasa nada. Esto viene a ser en cierto modo como alguno de los miedos que puedas sentir cuando eres niño y tienes temor a la oscuridad, o a los perros grandes. Puedes llegar a pensar que la forma más rápida de no sentir esa sensación de angustia que lleva consigo el miedo es no acercarte a Ned, el perro del vecino, o dormir con la luz encendida o algo parecido, pero esto no sirve, porque al día siguiente cuando estés dando un paseo veras decenas de perros que pasan junto a tus piernas y que olerán tu miedo, y más tarde, cuando decidas volver a casa, la noche habrá caído y no tendrás más remedio que asumirlo. Es asumir, no lo entiendes pero lo asumes. Tampoco llegaba a entender esos complejos enlaces de química, o varios problemas de econometría pero simplemente te los aprendías y convivías con ello. Pero todo empezó una noche, una maldita noche donde tuvo, si, una maldita idea. Puede llegar a ser aburrido, como cuando bueno gana a malo, siempre se repetía lo mismo, asíque supongo que debe haber cierto grado de masoquismo en todo lo que hace, después de todo es lo que demostraba en su propio cuerpo cada fin de semana, y cada vez con más frecuencia, con el objetivo de no sentir lo que siente, o incluso cambiar lo que siente. Tomó esa droga que le llevo a un sitio donde nunca había estado, pero del que había oído hablar, y del que no se quería marchar, aunque tenia claro que lo iba a hacer, todos lo hacen. La diferencia está en el tiempo que tardes en volver, cuanto menos tardes, tendrás más dificultades para saber donde estás en realidad, y porque el tiempo va a así. Un minuto no son 60 segundos, no siempre. A veces pasaba tan rápido que llegaba a pensar que solo por el hecho de estar ahí estaba derrochando una fortuna. Pero no le importaba. Cierra los ojos y veras lo que piensas. Nada, y lo mejor de todo, nadie, te importa lo más mínimo, empezando como es lo suyo por ti mismo. Sientes que cada paso puede ser el último y el siguiente también y así continuamente, por lo que valoras cosas que antes no las habías tenido en cuenta, y despierta un sentimiento en ti de que te has preocupado por otras que ni siquiera lo merecían. Pero como dijo, estar en ese lugar no iba a ser algo permanente. Puede que sea una droga, da igual, cada vez las cosas van teniendo menos valor respecto con el que empezaron, y cada vez entiendes menos cosas. Estas en igualdad de condiciones, pero nadie compite con nadie, por eso es tan maravilloso, por eso quieres volver. Simplemente por evadirte de la realidad, o de lo que te llevan diciendo desde pequeño que es la vida y que aproveches el tiempo. El tiempo no tiene nada que ver con nada. Igual que la suerte. Se sentía un aventajado, pero a veces estar con gente de su nivel pero con más años era más un problema que una oportunidad, al menos a corto plazo. Se exigía demasiado, entonces un día tomo una decisión, una decisión que muchos dirían que es de cobardes pero que a mi, francamente, me pareció la más adecuada, aunque sea sin duda lo más duro que llego a hacer. ¿Qué que es lo que hizo? Desaparecer. Pero no, no se suicido, pero si hizo algo parecido. Un día, sin más, renunció a todo lo que tenía. Cambio de nombre, cambio de ciudad, cambio hasta de aspecto, en todo menos en una cosa, en personalidad. ¿Y por qué? No lo se… creo que la única razón era la de olvidar. Poder empezar de cero. Es volver a nacer. Nadie sabe donde fue, ni donde morirá, si es que sigue vivo… Comenzó a apuntarse metas bajas, muy bajas…mucho más que esos ambiciosos y pretenciosos fines que esperaba lograr en su anterior vida, simplemente lo hizo para que en el caso de triunfar, al apuntar tan bajo, a nadie le importara… Pero no existe nada para olvidar, nada. No puedes hacer nada. No voy a escribir nada de lo que siento. Todo lo dicho anteriormente no es ni la milésima parte de lo que puedes llegar a saber, para ello necesitaría publicar varios y varios libros de millas de paginas… Y no, no te enteraras de ello leyendo. Ahora levantará la cabeza, se limpiará las lágrimas, tragará saliva, suspirará y podrá una de esas sonrisas que de tantos apuros le han sacado, acompañado de una penetrante mirada con sus verdes ojos…

Buen trabajo, cerveza y María.

Adn.

Era como si su vida de repente empezara a perder impulso. Como si todo por lo que se había esforzado para tener hubiera dado igual. Es por las cosas que no tiene… Cuando pensaba algo como esto dejaba que sus ojos deambularan por el resto de la habitación como si buscara algo. Todo era diferente. Comenzaba a hacer mejor tiempo, las chicas acortaban sus faldas y devolvían las miradas con confianza, y como nunca tuvo problema para hablar con mujeres… Pero las cosas no eran así. Tiene la llave pero no querré entrar, o mejor dicho, sí querré entrar, pero lo que no quiere es renunciar a las cosas que, hasta ese momento le habían dado motivos para ser un elegante y presumir de sonrisa, pero que de repente se estaba convirtiendo en el problema, ¿Dónde esta el problema?

Porque hay cosas que no se pueden asumir, y el no hacerlo no te trae más que frustraciones. Por eso tal vez tener la llave, esa que tan pocos tienen, no le colocaba en una mala situación… Cuando eres bueno no te vale con saberlo, lo que quieres es que te lo digan, y que te lo diga cierta gente, o que no te digan otras cosas, es lo que persigue. Cada vez que hablaba con ella se dedicaba más a pensar en que su respuesta no hiciera daño a su moral, que a euforizar la otra mente. Antes era del revés, siempre fue del revés. Tal vez lo de perder impulso se refiere a algo así.

Un buen recuerdo le hacia sentir bien. En cuanto aparecía uno malo se borraba con hierba y un poco de alcohol… Quedarte con lo bueno es lo que tiene, que te das cuenta de lo que puedes llegar a ser, y si te tienes un exceso de auto-fe, llegas a un punto de creértelo. Es eso del eres lo que te creas. Aunque no lo fuera, lo parecía, y viene a ser lo mismo…

Por eso había alguno de esos días donde le entraban ganas de salir de casa sin llaves ni reloj. Sin una sola moneda y solo caminar. Improvisar. Planear llega a ser aburrido. Te la llega a sudar todo. Acaba teniendo una cara de despreocupación, llamarlo apatía. Pero si te olvidas las llaves… ¿no puedes entrar no? No, claro que no. La verdad es que estaba casi siempre bastante jodido, pero es lo que tiene eso de no procesar, que no le importa. Es por lo que no tiene, siempre es por lo que no tiene.