Dont you forget about me

Tratando separar la realidad de lo que no lo es, como si fueras un inmigrante mexicano de los años veinte al sur de los Estados Unidos y te pusieras a separar la paja del trigo, pero eso es demasiado simple, ésta vez se refería a algo así como la lucha interna que mantiene un esquizofrénico por intentar distinguir lo que existe de verdad y lo que únicamente es fruto de su perturbada imaginación, algo tremendamente complicado cuando todo adopta la misma forma y sonrisa. Lo piensas, y cuando decides exteriorizarlo encuentras una desmesurada reacción que no es acorde a la noticia que acabas de recibir, es una estupidez.

Puedes decirte muchas veces una cosa y terminar por creértela, aunque sea la mayor mentira de la historia y no venga de dentro de ti. Todo el mundo se cree que la policía no es tonta y nos protege, cuando ni siquiera son capaces de protegerse de si mismos y su avaricia. También creemos que el hombre llegó a la luna o que Elvis murió de sobredosis, total, así está bien. Nadie te dirá lo que piensa realmente de ti hasta que hayas muerto, lastima que no estés en cuerpo presente para discutir su postura o simplemente soltar un “Ya me lo podías haber dicho antes…” que dará igual, es importante que la inspiración te pille trabajando. Todo se resume a que te sientas bien por dentro, aunque a veces, a la vista de la sociedad, tu actitud se exprese con esa palabra que tanto les gusta a algunos llamada sacrilegio o algo peor.

Y donde todo empieza, que no siempre es cerca del final como dice la canción, es por esa cosa pequeña y loca llamada amor. A veces la echas tanto de menos que no puedes ni decírselo, terminaría por ser peor. Además si es la única que te ha visto llorar creo que debería saber ciertas cosas que están implícitas en cada uno de sus actos, empezando por el de mover los dedos para crear arte. Después de todo, eres bastante feliz, y te lo tomaste de una manera que superó las expectativas, no todo es oscuro y la crisis no es tan grave como te pintan, pero reconozco que es fácil quejarse de lo que no tienes.

Entonces prueba a liberarte de todo eso, la ausencia de sufrimiento no implica felicidad, ni la ausencia de guerra define la paz. Si todas las distribuciones fueran tan fáciles y tuvieran la misma probabilidad, juegos como el póker no tendrían sentido y un mercado tan interesante y dinámico como el de los casinos desaparecería del mapa, aunque seria más fácil conjuntar y ponerte mono, más aun si cabe claro… Asíque entra donde esta ella, fóllatela con la mirada para calentar un poco y después juega como si no tuvieras nada que perder, como siempre has hecho, aunque hayas perdido, pero da igual, eres un optimista de la sonrisa.

No porque veas humo significa que haya fuego. Mira directamente al sol, hace que tus ojos brillen y cree una tranquilidad tan etérea como irreal…

 

 

Marcado para morir

<< Hombre optimista muere ahogado en bañera medio vacía >> No soy periodista como otros, pero creo que es un buen titular. Es una curiosa paradoja, y es que no hay mayor dilema moral que plantearte de que lado ver las cosas, y no solo eso, sino la máscara que te pondrás ante los demás en los momentos en que tengas que decantarte por uno de los lados, pero claro, si piensas de una manera y actúas de otra te conviertes de alguna manera en un ser cínico e hipócrita que para rematar, como la mayoría de éstos, se atreverá a dar consejos de todas y cada una de las dos partes. El que dice que sabe un poco de todo no sabe de nada. Llegas, te desmontan, o desarman para un público más conservador, y te vas, eso es lo que pasó. Y es que no hay nada peor que te digan algo que es totalmente contrario a lo que has estado pensando y te han dicho siempre, cuando te entran unas ganas de asesinar bastante considerables…pero claro, si lo haces, el que iría a la cárcel encima serias tú.

Esto tiene un tono demasiado anti-sistema, no me está gustando del todo, y aun no he visto ni una “vagina” o “pene” por ahí escritos, que raro… a lo mejor es que te estás haciendo viejo y no lo notas. Sigues teniendo el mismo porte, gustando a las chicas y teniendo presente el sueño ese de convertirte en un hombre que vista trajes claros en lugares de los que solo has visto en revistas, lleve relojes Rolex y tenga una sonrisa fácil. El rollo rock te sigue haciendo cosquillas detrás de la nuca y continúas bebiendo whiskey los miércoles, pero no te vale, quieres más, estás en otra liga, en la liga del si a todo. Pero después de todo, como decía Aristóteles el hombre es un animal social, que se distingue de todos los otros seres porque además de ser capaz de aprender lo es de enseñar, y más allá, de costumbres, que no tiene nada que ver con las formas.

Por eso a veces es divertido sentarte en un sitio por donde pasa mucha gente, ponerte algo de Springsteen y unas gafas de sol, y sonreír mientras piensas que adonde irán tan rápido, sino puedes adelantarte al tiempo. Andas despacio, despacio comparado con los demás, porque así vives momentos de esos en que lo ves todo con total nitidez, y se te ocurren autenticas genialidades. Una vez leí que la gente realmente interesante es la que anda rápido y no lleva paraguas cuando llueve, siendo sucesos totalmente independientes claro, pero después de que la escritora que más libros de autoayuda ha vendido en la historia se haya suicidado ahora es mejor leer dos veces antes de creer, incluido esto, quien sabe, tal vez lo este escribiendo un futuro violador, o incluso algo peor, un futuro Pérez Reverte.

Todo se llega y resume a que eres optimista si quieres, a que si la quieres será tuya tarde o temprano y que si sabes que llueve antes de salir a la calle coges el primer paraguas que veas, y siempre será el peor de todos… y no por tener la nariz más grande vas a tener un órgano sexual descomunal que será el terror de toda virgen. ¿Lo notas? Síguelo. Todo es tan volátil como una floristería, disfruta de su aroma.

Superclase.

El arte de tentar

Cuando tu mejor arma de repente se convierte en tu peor enemigo, como si alguien le hubiera dado la vuelta al cañón, y sin saber como, te está apuntando y te empiezas a replantear alguna que otra cosa. Piensas todo lo que te va bien y en todo en lo que te iba bien. Descubres que te has oxidado y necesitas volver a ser el de antes, pero no puedes borrar tu pasado, aunque sea difícil de recordar es aun más difícil de olvidar, entonces te centras en crear un versión 2.0. Persigues el equilibrio, pero a veces lo haces por perseguir algo, por que una vez que has probado lo que es llega a ser tan poco excitante como que tu abuela diga la palabra vagina. Es como una crisis de personalidad.

Por eso a veces fumar algo que te vendió un desconocido, y aunque lleves camisa y sombrero, y te pongas a desmontar las letras de un grupo rock con buena compañía, aunque te quedes ahí pudiéndolo hacer aún más único, es mucho más sano que madrugar e intentar hacer algo para sentirte útil, algo productivo por la sociedad, esa sociedad que lucha por mantener el sistema para llevarse dinero del sistema, y donde sus gobernantes y fuerzas han probado más drogas y mucho más caras de las que tu sistema nervioso nunca probará, pero eso sí, ¡un respeto!, que esto no deja de ser un país libre, aunque a veces no lo veas porque esta cubierto de una especie de mezcla hecha con miedo y disimulo.

Por eso nunca leas algo que no te guste, pruebes una comida que no te agrade y guardes en un cajón todas las malas noticias en forma de carta, ni tampoco hables mucho de ti, a no ser que te sientas atraído por la tristeza maligna como dice Punset. Pero en esos momentos te das cuentas cual es tu único punto débil y lo agarrotado que te sientes ante su idea, que no ante su esencia, que no es más que lo que tu quieras ver a través del cristal por donde lo miras todo, pero acabas de recordar que tu mejor arma ahora esta apuntando a tu atractivo rostro y tienes que buscar algo diferente para destruirlo, asíque tiras de autosuficiencia y una sonrisa algo forzada.

Buscas oro como los viejos vaqueros del far west, sin apenas recursos, y elaboras una lista con un titulo bastante sugerente, siempre te da satisfacción cumplir con una tarea y tacharla, ya sea echar un polvo en un concierto con más de diez mil personas de público, logar ser tu propio jefe o escribir sobre todo lo que ves, a veces en forma de verso y con una guitarra, lo que sea. Todo se tambalea pero nunca se llega a caer, y a veces meterte en un armario y esperar a que todo el mundo salga tiene su gracia, después de todo, las decisiones siempre son emocionales, y si son intuitivas e improvisadas, excitantes.

Carga, apunta y… comienza el espectáculo, de nuevo, se reabre el teatro y se vuelve a abrir el telón.