Lotus flower

Joder, que tengas que darte cuenta de un día para otro que todo lo que hacías estaba mal hecho era tan frustrante como intentar encajar en una fiesta Israelí siendo palestino. Eso sí, llevabas tanto tiempo haciéndolo que te habías convertido en un tío apto para hacer mal las cosas. Fue una mañana de febrero. Hacia frio y niebla, aunque de esa niebla que antes de llegar al mediodía ya es historia, pero se ocupaba de hacerte la puñeta para que al despertarte no vieras el sol. A ciertas horas por la calle solo ves ancianos seniles que se despertaron seis veces para ir al baño y ya no pudieron conciliar el sueño, y gente paseando su perro, la gente interesante aun duerme.

El caso es que te da por ir a un parque, a un parque de esos donde ibas cuando eras pequeño, y recuerdas algo y a la vez nada por cada rincón que pasas. Es como si recordaras que tú has estado allí, pero no lo que has hecho. Tiene su gracia. Te dispones a leer a un libro que una buena compañía te prestó. Te sientas en un banco donde un par de cretinos grabaron con una navaja o una llave que estarían juntos para siempre, para siempre desde el 26 de noviembre de no sé qué año, como si tuvieran la necesidad de hacerlo para así hacer notar a su compañero que la cosa se pone seria. Como si lo necesitaran, pienso que no puede haber peor gusto que hacer eso por alguien.

¿Eso es romanticismo? Creo que no existe nada más romántico que beber de la misma botella de Bourbon, que fumar del mismo canuto y sobre todo, de compartir tus fantasías sexuales, dejando entre ver que quieres dejar que sean eso, fantasías, y que sean otra cosa algo menos tácito y algo más íntimo. Sigues leyendo desde donde lo dejaste, desde donde te indica aquel marca-páginas con ese cuadro de Gisbert que tanto te gustó, y al rato de leer esa historia de un joven que odia más que nada la falsedad te empiezas a sentir… ¿Cómo se dice…? Creo que identificado.

No te gusta nada de lo que estudias, y te planteas si realmente sirve para algo. Empiezas a opinar que el dinero por castigo no es más que eso, un castigo, y que algo tan simple como despertar una noche después de un concierto de buena música y darte un paseo mientras el sol se refleja en tu cara y hace que tus ojos aun sean más verdes es de las mejores cosas que te pueden pasar. Decides espabilar, y hacer sonreír a lo que realmente te importa. Después de todo, los perdedores siempre alegan haber hecho todo lo que pudieron en la derrota, mientras que los ganadores simplemente vuelven a su casa y se follan a la reina del baile. Hay cosas que nunca cambiarán.

Fuerza una sonrisa, sus ojos hacen el resto.

Anuncios

Agárrate fuerte

Bueno, ya estas allí. Por fin llegaste después de caminar tanto, intentar volar y arrastrarte por el suelo como una bonita serpiente. ¿Y qué es lo que sientes? ¿Miedo? ¿Emoción? Puedes ser de esos que piensan que el deseo se muere con la satisfacción, o puede que seas de esos que sientan que esta vez será la buena o la definitiva, seas como seas, si estás delante y no sientes otra cosa que no sea miedo o inseguridad es que te estás equivocando.

Es como una especie de señal del cielo, o de tu interior, da igual de donde pienses que proviene, el caso es como si esa temblera de voz y flojera de piernas tuviera la habilidad de decirte que algo va a pasar. Yo tengo miedo de la gente que no tiene miedo, o de la gente que nunca duda. Esos son los más inseguros de todos, sin ninguna duda. Puedes ponerte a esperar a que todo empiece a soplar a tu favor, a que tus velas se dejen llevar por el viento y te arrastren a un paraíso inexplorado, o arriesgarte y terminar naufragando en una isla donde unas mujeres que adoran un pene gigante se coman el tuyo, solo por tradición.

Quizás tengas miedo a montarte en un avión, en un ascensor o en cualquier otro lugar tan cotidiano como ver tu rostro reflejado en un espejo. Bill Gates tenía miedo a hablar en público, y Steven Spielberg no se relacionaba con nadie, y su mejor amigo era un calcetín con dos botones cosidos. Al final todo se resume a tu inteligencia emocional, es aquí donde encontrarás a auténticos retrasados. Pero claro, mientras siga importándote todo lo que digan o te digan, o cualquier basura que un Don Nadie escribe en una red social que no se creó para otra cosa que para hacer chistes de esfínteres, serás un auténtico retardado.

A veces, simplemente cuando te encuentra, es cuando has parado de buscar. Ese anti-miedo que con solo pensarlo hace que todo tenga una importancia tan insignificante como la de lo que esté pasando ahí fuera. Lo habrás conseguido. Puede ser cualquier cosa, un recuerdo, una mirada, una sonrisa o un simple gesto que un día te hizo sentir tan seguro que en ese momento podrías haber intentado volar, esnifarte toda la alegría de un backstage de Radiohead o haberte puesto en la trayectoria de una bala solo para salvarlo, para salvarla.

<< Lo único que esperaba de aquella noche era volver a casa sin tener que arrepentirme por no haberlo hecho…>>


 

Sólo por las mañanas

Y tú, ¿Cómo lo ves? Apaga la luz, baja el volumen de tus pensamientos y sube el volumen de la suave voz de Chris Martin mientras te canta lo mucho que te quiere, pero quien sabe, tal vez solo escribió esa canción para llevarse algo dulce a la cama como tantas veces has hecho tú, en este caso sin una guitarra acústica de seiscientos dólares y unas cuerdas vocales tan bien afinadas como un arpa de esos que salían en las películas de los hermanos Marx, pero sin querer saber porque te hace sentir especial, y si eres capaz de conseguir eso no hace falta que mires atrás para ver que trayectoria siguieron tus pasos.

O sí, quien sabe, quizás te pierdas y algún día quieras saber por dónde viniste ¿no? Pero la cosa no para ahí, no te vale con comerte el huevo si no que quieres saber que gallina lo puso. Eso es lo poderoso, la gran marca y la gran cruz. Todo hombre desea logro y autorrealización, o todo hombre desea tener el mínimo de responsabilidades para cometer el mínimo de errores, o por lo menos el mínimo de errores relevantes.

Eso es el poder. Si viajaras en el tiempo y le preguntaras a uno de esos a los que la historia les ha llamado plebeyos pero simplemente eran oprimidos por el opresor que es para ellos el poder te dirían algo así como que no es más que tierra, oro y títulos. Hay cosas que nunca cambian, como el amor o la mentira, y otras que simplemente cambian de forma pero no de concepto. Si te pones a pensar en el poder ahora mismo, la primera imagen que se te vendrá la cabeza no será la de un hombre con el pelo blanco y una prominente sonrisa dándole un trozo de pan a un niño que tiene hambre, o al menos no sino tiene una cámara de fotos retratando ese momento convirtiendo esa tierna escena en puro electoralismo. Es eso, si piensas en poder el primer flash que recibirás será el de un hombre gordo con traje y puro, tal vez con los bolsillos rotos de los billetes que lleva o en su día llevó antes de despilfarrarlos con buenas compañías y whiskey.

¿Puedes cambiar eso? Claro que no, pero la base de la historia de la humanidad ha partido de la revolución, de que grandes ciudades ardieran con sus tiranos líderes dentro o que enormes navíos se hundieran con el capitán a bordo. Tampoco te auto-incites a quemar cosas pero si a protestar contra los que contraen tú libertad como si fuera el tanga de una asiática luchadora de sumo después de la celebración del año nuevo chino.

Hay cosas que duelen, cosas que te pierden y otras por las que te desvives, todas ellas tienen un condicionante para que así sea. Otras simplemente te joden como si te metieran un bastoncillo por la uretra, sin lubricar, pero te darás cuenta de que lo peor que puede haber es que lo que te jodan sea la libertad. Todo con una sonrisa tiene una visión diferente, una que nunca nadie te podrá quitar.

No digas cuatro palabras si hacen falta tres. Se concreto pero no memorable. Se gracioso pero no cómico, pero bajo ningún concepto se te ocurra hacer…