No salgas a la calle a correr con los zapatos puestos cuando este lloviendo

Caminaba solo, y lo último que quería hacer era volver a casa. Todo era genial cuando lo era. Muchos pensaban que terminaría volándose los sesos en cualquier muelle, y que tal vez su rollo quedó algo obsoleto cuando termino aquel último año, pero era un estilo de vida. Todos sabían quién era, pero a él le importaba lo mismo de lo que le importaba que la luna esté donde está.

La verdad es que la mayoría del tiempo no le importaba nada, a veces solo con tener la copa llena de un buen whiskey, de ese que se bebe sin hielos ni refresco, su cigarro siguiera encendido y se escucharan unas cuantas guitarras de fondo era feliz. Odiaba que le dijeran lo que tenía que hacer, y sobre todo que le recordaran lo que no iba a ser nunca. ¿No os jode que os diga un don nadie lo que no seréis nunca en vuestra vida? Si ese capullo fuera más listo no se lo habría dicho, simplemente con abrir la boca le dio un motivo para serlo, aunque fuera uno personal.

Otra cosa que no soportaba era la lluvia, y mucho menos como se portaba la gente cuando caía agua del cielo, como si no se hubieran dado una jodida ducha en su vida. Decía mucho tacos, pero era parte de la filosofía, la puta filosofía. A veces podía contar su día perfecto como un martes cualquiera, como si todo el mundo tuviera que irse pronto a la cama por el hecho de ser martes. Cretinos.

La gente que se levanta tarde es la que realmente tiene cosas que contar, a no ser que seas uno de esos freaks que se pasan la noche cascándosela con la primera imagen que encuentra por internet, o simplemente porque una chica le pidió la hora por la calle cuando iba a reunirse con el resto de sus amigos con instintos de mandril. Había gente que decía que no sabía divertirse si no era con alcohol, o aun peor, que no sabía ser feliz si no estaba cerrando los ojos y tragando lo que fuera que quemara la garganta.

Continuaba enfadado con el mundo mientras sus sueños se ahogaban en esa más que vista ciudad. Nadie sabe quién le enseño a vivir, y se hacían apuestas de cómo iba a morir. Suicido privado fue la mía, pero sin nota eso sí, siempre me ha parecido que si te suicidas debes tener una buena razón que todos conocen, no creo que haga falta repetirse.

Joder, no sé qué le dolía aquel día pero el caso es que se sentía más cerca del cielo que nunca, y no iba colocado ni nada de eso. A veces que una desconocida te sonría es una excusa más que suficiente para empezar a quemar cosas, y con más razón si lo que estás buscando es eso, un pretexto.

Sacadme de aquí, quiero ser libre. Quien quiera que sea que me saque de aquí. Parecía que estaba jodidamente poseído. Nadie sabe dónde fue, si ni siquiera a él le importaba donde ir, ¿Por qué le iba a importar a alguien? Simplemente una noche, debía ir por la octava o decima taza de café con ron, y decidió que si no hacía algo, despertaría de un sueño para meterse en una pesadilla. Y ya lo creo que lo hizo… Ha llegado la hora de que deje llover.

No le gustas a nadie. Todo el mundo se ha ido. Todos están ahí fuera sin ti. Pasándolo bien.

 

 

Es mejor quemarse que disolverse lentamente

Déjalos, no saben lo que hacen. Era cuestión de tiempo. En realidad todo termina llevándote al día que lo cambio todo, a la noche que lo cambio todo. Ha pasado tanto tiempo que ya ninguno es lo que era, sin embargo recuerdas esa noche con una nitidez tan clara que parece que la estés creando, no recordando. Defendían una idea, todo estaba totalmente idealizado sí, pero lo mejor es que lo sabían, y por eso daba todo igual mientras la felicidad siguiera en números verdes. Si todo el mundo fuera así no habría opresores ni oprimidos, simplemente gente sonriendo. Se podría decir que fueron unos pioneros.

Como sabia el vino, el mosto, el café sin sal e incluso el primer beso. No sabían dónde se metían ni lo que estaba a punto de pasar. Pero la verdad es que cuanto más alto subes, peor será la caída porque caerás desde más alto. ¿Pero por qué ahora? Porque hoy… Volvió a los infiernos, donde todo está en blanco y negro, y los recuerdos son peor que levantarse una mañana y descubrir que está lloviendo. Lo que un día fue tan grande e intenso como una primera calada después de follar se convirtió en algo tan hiriente como una lanza en el costado.

Pero todo esto tiene que ver con algo, algo que va más allá de lo íntimo y natural, y que solo es comprensible por quien lo ha vivido. No existe nada peor que echar de menos, y aun peor, pensando que no lo estás haciendo bien apoyándote en que el remedio será mucho peor que la enfermedad, una enfermedad llamada distancia emocional. ¿Asique? Creo que te quedan un par de opciones: O bien venderte al masoquismo sin cuero, látigo ni ropa ajustada, una práctica que así pierde toda la gracia, o sino hundirte en un mar de vaginas intentando borrarlo con algo tan gratificante como es provocar un buen orgasmo con otra cara.

Estás cansado, pero no estas borracho, por desgracia. Tienes ganas de que te pase algo nuevo, algo emocionante, pero sea lo que sea no te hará volar, pero no quieres volar como un pájaro, quieres volar como lo hacían  Elvis o Kurt Cobain. El día ha sido demasiado largo y no paras de preguntarte que estará pensando ahora mismo, y sobre todo que estará sintiendo. Y poniéndose egoísta deseas que no sea feliz, no si no es contigo. Toca decidir rápido o morir lentamente. En cada elección perderás algo y ganarás algo. La pregunta es cómo jugar para tener poco que perder y mucho por ganar si te sale bien. Especula, siempre se te ha dado bien.

Podré echar muchas cosas de menos, pero nunca echaré algo tanto en falta como escribirte.

 

Solo no tiene ni gracia ni placer

–          ¿Sabes cuál es tu problema?

–          Solo tengo uno…

–          Tu problema es que a la hora de elegir no eres capaz, y por querer quedarte todo terminas por tener que conformarte con nada.

Invéntate una vida. Invéntate un ideal por el que luchar. Dijeron que un inmaduro es el que es capaz de morir por una idea, mientras que el hombre maduro simplemente es capaz de convivir humildemente con ella. Joder. Es como esa mierda que alguno dicen, mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer… ¿De qué van? No sabes si algo te gusta o no hasta que lo pruebas, aunque corrige, no sabes que algo no te gusta hasta que lo pruebas. Puedes saber con certeza que algo te apasionará sin haberlo hecho, y no solo referido al plano genital, más allá, al emocional, al de las ideas y los sueños.

Asique o has tenido la suerte de ser una de esas personas conformistas, vagas en imaginación y con unas miras tan altas como su autoestima, enhorabuena, serás un perdedor, un jodido perdedor pero que por lo menos será feliz, o por lo menos feliz en su escala, ya que nunca conocerás otra cosa. Pero si perteneces al selecto grupo donde nada te parece lo suficientemente bueno, donde denuncias las injusticias y te levantas cada día pensando en que vas a cambiar el mundo, o por lo menos el tuyo, la cosa se pone interesante. Vete afinando tu instrumento, blanqueándote los dientes y planchándote tu traje mientras almidonas tu sombrero porque la función está a punto de empezar.

Si te dieran la opción de elegir mañana quien quieres ser el resto de tu vida no te conformarías con lo que eres. Si eres un cretino solo pedirías dinero, una buena vagina a tu lado que nunca envejezca y la casa más grande con el coche más rápido que exista en el ya no tan dinámico mercado de automóviles. Tampoco estaría mal ser algo más alto, con un cuerpo que nunca se canse o unos ojos tan verdes que hagan estremecer a la chica más difícil de estremecer, pero qué coño, ya tienes todo eso. Si actuaras por lo que te sale de dentro no pedirías más que no despertarte dos días seguidos en una misma ciudad, ni envuelto en unas mismas sábanas.

Salir de este agujero, cada vez que sales hace que las ganas aumenten. Y aunque vayas a meterte en un agujero aun peor, donde la mierda te llegue hasta las rodillas y no puedas despertarte cada día con un buen café y algo de rock, cualquier cosa te parecerá mejor que esto. Nunca sabrás si porque todo esto está infravalorado o porque tu mente ha hecho crearte una imagen que todo lo que este fuera de este lugar será mejor, solo por el hecho de no estar aquí. Salir y no volver atrás. Como si no existiera más futuro, ni siquiera el futuro de la siguiente copa que te tomarás. Como si jugar a otra cosa que no sea a arrasar con todo lo que venga se convirtiera en la peor estrategia del mundo. Ser un borracho de vida fácil.

–          ¿Quieres que te diga en que consiste la felicidad amigo?

–          Oh, por supuesto.

–          Simplemente, cuando no estés en tu mejor momento, pon una mueca de indiferencia en tu cara, esboza una sonrisa de apatía y piensa en todo lo que te da la vida cuando la pierdes…Piensa en ella.