Es como esa cosa que tú haces

Te puedes quedar pensando que porque te está pasando a ti, o puedes directamente cerrar los ojos y creértelo. Tal vez sientas que puedes volar, o tal vez pienses que todo está más borroso que antes, como si fuera una siesta de verano de esas que te levantas y te quedas mucho peor del momento en el que cerraste los ojos por última vez. Dicen que para la mayoría de hombres solo existe el blanco y el negro, y que para la mayoría de las mujeres existen cientos de tonalidades de gris que el hombre no podría diferenciar ni aunque su equipo favorito lo luciera en su hortera camiseta. Esto no son más que tópicos, y no hay cosa que odie más que los tópicos, bueno si, no conseguir lo que quiero, asique no quiero imaginar lo frustrante que puede ser el no llegar a convertirme en un estereotipo si algún día deseo esa estupidez.

Quizás pienses que puedes compartirlo todo, no tener secreto alguno y no parar de derrochar sinceridad mientras suena música de esas que evoca, que evoca al suicidio. Como todo es posible hasta que eliges, a veces también se te pasará por la cabeza no elegir, pero eso no vale. Si no sabes el destino nunca te equivocaras, pero iras perdiendo vuelos y terminaras viviendo en un aeropuerto como en esa película tan mala de Tom Hanks. ¿Y qué hacemos mañana? La pregunta no debería ser esa, la pregunta debería ser porque no paras de preguntarlo. Hacer planes más allá de la siguiente luna debería estar prohibido, siendo más, debería estar prohibido todo aquello que no te salga de dentro al imaginar cómo sería un día más si todo siguiera igual, o todo lo contrario, si todo fuera tan diferente como un Israelí y un Palestino, sin saber porque.

Y es que hay decisiones que pueden cambiar la historia, y aun más interesante, pueden cambiar tu historia. La madre de Hitler pensaba en abortar cuando se enteró de que estaba embarazada, pero al final no lo hizo y decidió engendrar al mayor asesino de todos los tiempos. No hables de esto, ni siquiera lo pienses. No podemos jugar a pensar como serían las cosas si las cosas no estuvieran así. También es inútil pensar supuestos imposibles, imposibles porque son pasados. ¿Cambiar las cosas? Mejor cambia de estilo.

En definitiva te viene la difícil decisión de pedir sopa o ensalada, porque si pidieras las dos serias un gordo que sabe lo que es pero que no se siente nada culpable cada vez que come. No puedes juzgarle. Aunque esto no sigue siendo más que un dulce pretexto para no pensar y pasar a actuar mientras se te pasa por la cabeza lo jodidamente impresionante que puede llegar a ser. Puedes pensar que todo lo que estás viviendo esta fuera de contexto, que tu lugar no es este o que no te sientas parte de nada. Recuerdas o sueñas con el día en el que te sientas tan indispensable como Bono en U2 o Mick Jagger en los Rolling, o cualquier súper estrella de cine en una súper producción, sintiendo por dentro que ese no es el lugar donde deberías estar brillando.

Crea tu propio sueño, ninguno es eterno, se cumplen, se evaporan o se renuevan. Que lo último que te permita no actuar sea la tensión de no volver a hacerlo bien. Enrolla.

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Los mejores artistas no nacen, se suicidan

¿Esto es arte? Ni siquiera eres alguien para decir  lo que lo es y lo que no. Tampoco creo que haya una persona que pudiese establecer una línea, de esas con tiza blanca que cuando la pisas te pones perdido, y que dividiera todo en dos partes diciendo que a partir de ahí todo lo que pises será considerado algo que deberá ser admirado, mientras que al otro lado no habrá más que obras frustradas de artistas, o amago de ellos, que no merecen ser la pena miradas ni siquiera para saber que se hizo mal. Creo que ese sería el peor trabajo del mundo, peor aún que creerte que perteneces a un grupo y en realidad no lo haces, o que no te llegue la inspiración cuando estés trabajando, si es que hacer arte se puede considerar trabajar.

Es el mal concepto del trabajo. Si todo el mundo se empleara remuneradamente en aquello que realmente le gusta todo sería arte, y la palabra trabajar sonaría a canto de pájaros en azotea cuando aún es de noche, en lugar de a reprimenda materna un domingo por la mañana. El problema es que igual el mundo se llenaba de actores porno, o de escritores que se creen que pueden hacerlo mucho mejor de lo que lo hizo el escritor de la última novela que leyeron. Supongo que a nadie le gusta arreglar fachadas o empujar contenedores, y si te gusta, tienes un problema. Todo sería más real y puro, real porque estaría cerca de lo abstracto, y fantástico. Sería como acercarse al interior de cada persona convertida hipotéticamente en artista, y poder conocer sus inquietudes, miedo, aspiraciones, excitaciones y demás mierdas internas que cada uno guarda, ya sea más a dentro o con menor secretismo.

A la vez todo sería tan criticable, solamente por la forma o el resultado, nunca por las intenciones, ya que si pudieras hacerlo es porque realmente estas inducido a ello por esa fuerza que se llama vocación. El caso es, que si los críticos, ya sean de lo que sean, da igual cine, música, comida o perfección de los pinos que plantes seguirían siendo igual. Una especie de gente que se cree que lo sabe todo, mientras que piensan que todo nace del hablar en lugar del hacer. Con esto, es normal que pienses que lo que eres es un ser que no acepta ninguna crítica, pero es mentira. Las cosas que realmente merecen la pena son eternas, en cambio las que se caen por su propio peso hacen eso, caer. El árbol no se muere, simplemente espera. Es eso, esperar a un todos la mataron y ella sola se murió.

Puedes considerar arte cosas como las que hizo Dalí o Salinger, o como las que hace Radiohead,  pero lo que realmente estarás haciendo será trazar esa línea de sucia tiza. También puedes decir que no hay cosa más sobrevalorada que The Beatles, Fred Astaire o un cigarrillo después de comer, da igual, estarás haciendo lo de siempre. Lo sabes, no lo crees, lo sabes, que lo que realmente te hace feliz es hacer arte, y a veces puedes pensar que lo que pasa es que no te lo dejan hacer. Tu pensamiento será legítimo, siempre que no pares de intentarlo. Llámalo arte, llámalo vocación, llámalo hacer lo que más te guste, no lo que mejor hagas. Déjalo salir. Es lo realmente autentico.

Donde hasta lo más asqueroso del arte, siga siendo arte.

 

Nada más hipócrita que la eliminación de la hipocresía

Hay historias, cientos de historias. Pueden ser de esas que has vivido, o que has soñado de una manera tan nítida que podrías decir que es lo que te paso el día anterior. Tal vez simplemente te la hayas imaginado, pero claro, cuando imaginas algo y tú eres el protagonista no te pones como un perdedor con tendencia a serlo toda la vida, sino más bien como un ser que apenas le duele nunca nada, que hace que todas las chicas humedezcan sus vaginas a su paso y que no pueda estar más de diez minutos decaído, o sin pensar lo realmente alucinante que es, o mejor aún, lo jodidamente espectacular que pueden llegar a ser sus actos y la huella que puede dejar en la gente que realmente le merece la pena. Quien sabe, igual algún día un tipo con un chaleco de punto, pantalones de insoportable y humeante pana, con un nombre de esos que no se oyen desde que Elvis murió cuente a una panda de insatisfechos e indiferentes adolescentes lo que un día hiciste, y lo que cambiaste, ya sea para bien o para mal.

Al final de todo si eres un tipo con una buena inteligencia emocional y te atrae eso de hacer cosas nuevas, o que por lo menos lo sean para ti, y no estas todo el día buscando nuevas maneras de como colgar el papel del techo es lo que buscas, algo así como hacer historia. Pero la mayoría de gente así no tenemos imaginación. Solo somos una panda de gente que odia estar sin algo interesante que hacer y que lo que busca es algo así como hacerlo mejor que el que tienes al lado, o aun superando esto, mejor de lo que nadie lo hizo. Pero claro, la mayoría de cosas grandes que se han hecho han sido lo que los odiosos bocazas de la época llamaron locura, y lo que otro grupo de gente más selecta y mejor peinada llamo aventura. Al final te acabas dedicando no a escribirla, si no a reescribirla.

Aunque cuando te encuentras con una oportunidad y no te pones a regalar sonrisas lo único que te estás haciendo es un auto-boicot. Después de todo nunca te dio reparo en volver a hacerlo, lo hiciste mal la primera vez sí, pero si hay alguna cosa clara en todo esto es que peor nunca lo harás, a no ser que la situación cambie. A veces piensas que a lo único que te dedicas es a escribir historias sobre tipos con problemas de egolatría, además de otro tipo de problemas, de bebida o drogas, estos son los mejores, que tiene un desorden mental, alimenticio y emocional y que no es capaz de levantarse a la hora que lo hace todo el mundo y mucho menos acostarse cuando la jodida sociedad estándar te marca que está bien. Alguien debería decirla a esa puta creada por hijos de ésta que lo único que está bien es lo que creemos que lo está.

¿Entonces porque me atacas por tener otros ideales? Siempre solías decir que no eres más que uno más, y que a veces el factor sorpresa era lo más importante. Tienes derecho a matarme, pero no a juzgarme.  Te lo puedes tomar todo como si estuvieras en un jodido y perpetuo funeral, ya sea el de tu padre o el del conejito de pascua y todos sus amigos, o te lo puedes tomar como si estuvieras en una gran fiesta, con alcohol, hierba, orgias y esas cosas. – Peeepepero mi madre decía que hay tiempo para todo. Cretino  ¿Realmente lo hay? Que nada ni nadie sea capaz de demostrarlo es una razón para no creerlo.

A mí nadie me ha asegurado que mañana no se acabe el mundo, ¿y a ti?