Decir no es fácil, es más difícil creer en algo o tirarte a Scarlett Johansson

La vuelta al pasado, todo se parece a lo que dice el filósofo del bigote. Es más, todo es tal cual lo cuenta. No te rías de esa manera por favor, me hace estremecer, y que te odie aún más. Los ecos de la noche retumbaban y aunque eso no termine de gustar no puedes pelearte con el mundo y ganar, nadie puede, ni siquiera la definición de la hipocresía. Decidió no dormir más sin una buena copa al lado, y si sabe mal, mejor. Si te curas de espantos y no tienes nada que perder puede que comiences a ser feliz. Solo cuando estás perdido te puedes empezar a encontrar.

Bebe cerveza caliente y bourbon sin hielos, eso hará que te queme la garganta y tendrás otra cosa en la que pensar durante el trayecto del caliente alcohol a través de tu esófago, pero solo durara unos segundos hasta que todo deje de durar. Vamos a vivir una experiencia única, de esas que te deja marcada la palma de la mano y te tatúa una cicatriz en la frente para que siempre que te mires al espejo lo recuerdes, y recuerdes lo que eso representa y lo que te llevo hasta allí.

Estás jodido, nada tiene la pinta que esperabas. ¿Qué el ocre tranquiliza? Y una mierda. Ahora prefieres el rojo, un color que te haga aflorar tus instintos y te pongas a quemar cosas y poner bombas, no al estilo noruego, todo tiene que tener más clase y significado que eso, que el resto de la gente que te rodea se dé cuenta de quién eres, y sobre todo de lo que vas a hacer, de lo que eres capaz de hacer si la cosa no marcha bien. ¿Otra vez? No vengas con tu cara de compadecencia, tampoco la soporto, joder.

Déjalo respirar, ese agobio no es normal. Si no tienes aire todo es más defensivo y corres el peligro de decir algo que no quieres, aunque sea verdad. Aunque claro, igual hay momentos en los que te gustaría estar totalmente ahogado… Déjalo que se ponga a arriesgar, a apurar cada curva apoyando tu rodilla en el asfalto, si te caes da igual, te vuelves a levantar, y encima tendrás una bonita marca de tu fracaso, o de tu lección de aprendizaje, según lo quieras ver. Es el jodido eterno retorno.

Despotrica, es divertido

La fantasía tiene fama de ser la loca de la casa

Es una vieja habitación de residencia universitaria. Suena una estridente música de un género difícil de calificar, pero que hace que todos tus sentidos se alteren, sinestesia creo que se llama. El color verde  oscuro, como el del logotipo de una conocida marca de cerveza holandesa, está por todas partes. Se podría decir incluso que el ambiente es acogedor… En ella se encuentran dos chicos, uno que no sabe lo que quiere y otro que lo tiene demasiado claro.

–          ¿Dónde pasaste el verano? Le pregunta pausado con una voz de personaje totalmente colocado mientras le pasa la pipa con hierba y echa un trago de cerveza.

–          En Berlín.

–          ¿ Sie sprechen Deutsch?

–          ¿Eh?

–          Que si hablas alemán…

–          ¡No! – responde sorprendido- ¿Pero qué coñ…?

–          ¿Seguro?

Él se ríe a carcajadas y contesta que no. No entiende nada de lo que está pasando, supongo que es un efecto secundario de la maría.

-No sé, como has dicho que pasaste el verano en Berlín…

– No no, Berlin, New Hampshire.

-Ahhh… dice mientras se golpea la cabeza.

Sean está sentado en el suelo a los pies de la pequeña cama de 1.80 y comienza a pensar: >>Necesito más maría, se me está terminando. Y necesito echar un polvo. ¿Dónde coño estaba Lauren esta noche? Esa Lara está bastante buena, podría tirármela y pasar un buen rato, pero prefiero a Lauren. ¿Por qué será? Así destrozaré mi ilusión respecto a su inocencia, su pureza… ¿Acaso es lo que realmente quiero? Necesito… cepillarme a alguien, y luego ir a por más maría.<<

Paul está sentado sobre la cama, mientras deja volar su imaginación… >>Le observé detenidamente mientras rellenaba la pipa en la oscura y humeante habitación. Empujó delicadamente lo que a mí me parecía musgo seco, y aluciné. Sean me gustaba porque tenía pinta de guarrete, un chaval con experiencia de esos que ya no recuerdan si son católicos o no.<<

Cada uno tenía un pensamiento diferente, pero sin duda ese fue un momento donde se sintieron más unidos que nunca, aunque ninguno lo dijera.

La música comienza a acelerarse, al igual que las ideas de Paul mientras fantasea como seria tirarse a Sean. Imagina como le miraría antes de atacar, la forma en la que iría gateando por la cama hasta llegar a los pies donde se encontraba su objeto de deseo. Entonces, le rodearía por el cuello y se besarían, mientras a continuación se quitarían la ropa apasionadamente. Naturalmente solo era una fantasía, que esperaba cumplir algún día. Asique tuvo que conformarse con masturbarse oculto tras un cojín, mientras Sean sufría una especie de amarillo, sin duda por la gran cantidad de hierba alojada ya en su cerebro.

La música no paraba de sonar, nunca lo hace.

Enrolla.

 

 

Frecuéntame

Llegó a casa y lo primero que hizo, como en todos y cada uno de los días anteriores desde que la volvió a ver, fue pensar en ella. No era su cuerpo, o no solo eso, tenía algo más que le hacía diferente a cualquiera. Si hubiera sido más consecuente todo hubiera sido diferente, la verdad no estaba feliz por lo que había hecho aquella noche, o mejor dicho por lo que no había hecho.

La situación era fácil de describir a nivel escenográfico, pero en plano emocional sería imposible. Es como el miedo, no lo cuentas ni lo defines, simplemente lo sientes. Como he dicho, era preciosa, tenía unos labios rojos como el color de la sangre, un color apasionado. Sus ojos y su mirada, su mirada no era mirada de mamada, era algo más dulce, mirada de sexo oral por encima de tu hombro mientras te acaricia la mano. Sus labios no eran más que una promesa, y su lengua tan suave que el papel de liar con el que hacia sus cigarrillos no se unía con el otro extremo, se aunaba en un perfecto vinculo digno del peor cantante de reggae existente. Era algo increíble.

A veces te encuentras con esa sensación de no saber qué hacer, pero de si saber lo que va a pasar, que no volverás a verla nunca más sino lo haces bien. Tienes mucho que ganar y poco perder si te sale bien. Su rostro era poesía.

Se acercó al extremo de la habitación donde se encontraba, en un sofá terriblemente incómodo. La habitación era pequeña y estaba sucia. No había más que vasos usados y pegajosos, y colillas de no solo tabaco. Humeante, aun parecía más de guion de película. Era tarde y ya no bebía alcohol, bebía zumo con pulpa. El odiaba ese zumo pero cuando te gusta algo te tragas su lado malo y simplemente aprecias lo positivo, pero tarde o temprano, lo que más te acaba gustando de ella son sus defectos, es lo que le hace perfecta.

También sabía que tenía una mente privilegiada, y que si quería hacérselo con ella no podía hablar de vulgar cine o literatura, de la última película que hayas visto porque un amigo freak te la haya recomendado o de la populista e insustancial novela de siglo XXI que estés leyendo en este momento. Tienes que hacerte ver que eres especial, único y totalmente necesario e imprescindible, aunque no sea así, nadie es nunca así. Pero solo es una percepción, y te aprovechas de que eso vale más que la realidad, aunque igual es tan autentica que ese royo no sirve con ella. Es todo un dilema.

Si todas las personas tuvieran un pasaje de avión para la última parte del mundo conocido que expirará el día siguiente todo esto tendría más sentido. Aunque en el fondo es totalmente estúpido y utópico buscarle sentido a algo, puedes dárselo tú pero nunca será algo objetivo. Seguro que serias más valiente, seguro que te atreverías a dar ese puñetazo en la mesa con el que siempre has soñado.

El miedo no sería más que un género de cine y el amor de tu vida no sería algo que inspirara poesía lejana, sería una realidad, tu realidad. No le dejes escapar, esta vez no… está tan cerca.

No sabes lo encantadora que eres, esto nunca será pop, siempre será indie. Pregúntame tus preguntas. Yo sé todo.