Como una mina de oro

Estoy cansada, aunque bueno, eso no es nada nuevo. Creo que dormiré un rato antes de ir a comer algo. No sé porque a mi alrededor escucho voces que me dicen que duermo demasiado, si tampoco tengo muchas más cosas que hacer. Aunque es cierto que paso más tiempo dormida que despierta, supongo que porque me gusta soñar, o eso, o es que directamente cada vez que estoy despierta no puedo estar más de diez minutos sin pensar el sentido que tiene mi vida.

Ayer vi a uno de los míos, también tenía miedo de todo, al igual que yo. Creo que también me tenía miedo a mí, aunque no le culpo, yo tampoco fui capaz de acercarme por eso mismo. Cada vez que lo hago es por marcar territorio y transmitir la estúpida y dominante idea a todos los de mi especie que estoy aquí, y que más vale que se enteren. Después de todo,  lo de ser violento o arisco no tiene otra razón de ser que el propio miedo, nadie es así por naturaleza, y mucho menos si eres uno de los míos.

No sé porque no me entienden, llevo días intentando que lo hagan, pero no sé si me ignoran o es que directamente no me comprenden. El otro día me gritaron, no entendí porque, la verdad es que soy bastante limpio y toda esa mierda, hace años que no meo en la alfombra, pero es que hacerlo en una caja de plástico con tierra pierde todo encanto.

A veces me pasa algo que no se explicar, es una sensación extraña. De repente me siento más fuerte, más capaz de hacer todo, no solo de estirar el cuello y saltar, sino de salir ahí fuera y demostrar, pero enseguida se me pasa, creo que debería tener algo que no tengo. Yo no entiendo. Si ahora me muriera, ¿cambiaría algo? Creo que no. Me parece simplemente que lo único que haría sería ahorrar tiempo y dinero a esa gente que me ha estado cuidando desde siempre y me ha dado comida y un sitio donde dormir. Estoy sucia, creo que voy a chuparme, ahora que no me ve nadie.

Juraría que estoy embarazada, pero llevo mucho tiempo así, asique no tiene sentido. Aunque tiene menos sentido si piensas que para tener cachorros lo que debes hacer es procrear copular o como quieran que lo llamen. Eso a mí no me pasa. No tengo necesidades, es como si alguien me hubiera puesto un tapón en mi vagina enana no sin antes perforar con algún tipo de herramienta diminuta allí donde nacía mi placer, ya ni siquiera me da por chillar o frotarme.

En serio, no sé qué coño hago aquí, creo que me voy a la carretera a ver si me pasa por encima algún conductor borracho….

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No surprises

No, apaga eso. Hace demasiado calor como para que este encendido. Eso sí, nunca apagues la música, no dejes que se detenga y pare de sonar, a no ser que sea algo hecho por unos latinos cubiertos de oro falso, entonces ve a por la escopeta. Si puedes ve y ponte un poco más de whiskey, sé que no es como el peyote, pero la verdad es que te relaja bastante y no te hace vomitar, al menos este no.

-¿En qué piensas?

-En lo poco que vale todo. ¿Y tú?

-En el miedo que tengo.

-¿Por qué? Nada merece tener miedo salvo una cosa… ¿A qué tienes miedo? ¿A convertirte en escarabajo? ¿A ser bajito? ¿A qué se te acabe el vaso? Todo eso tiene solución, y si no lo tiene, qué más da, no te vas a poner a llorar…

Y es que nada merece derramar una lágrima. Ni siquiera esas situaciones en la que la vida te enseña algo para joderte, y después, sin más se lo lleva. Podrías enfadarte si, pero al final terminarías perdiendo el tiempo, tiempo que lo podrías invertir en otras cosas más interesantes y sucias.

Al final todo lo puedes simplificar a amor y amistad. A que escribas o a que te escriban. A que te dediquen una canción o un libro o a que lo hagas tú. Pero, y ¿qué? No tienes tiempo. No tienes tiempo para otra cosa que no sea ser tú mismo y tomar decisiones rápidas e impulsivas, cualquier cosa que sirva para no arrepentirte. Arrepentirte de no haberla besado, de no haberla pedido su número o de no haberle sacado un ojo con un tenedor de tres puntas, haciendo tu particular tributo al diablo. Tienes que ser rápido, sino pierdes.

Tampoco es para ponerse a disparar al aire, no sea que vayas a dar a algún pájaro en peligro de extinción y los milenaristas de los ecologistas vengan a pincharte con palos, pero lo que debes hacer al final es montarte tu numerito y morir creyendo en él, y puedes ponerle todas las lentejuelas y brillantitos que puedas. Tu espectáculo nunca termina. Solo lo hará con tu último jodido latido.

Todos al suelo, ¡hipócritas!

En los temas sangrientos no puedes ser otra cosa que no sea ser expeditivo

Te odio. Me gustaría matarte, pero de la manera más cruel y húmeda de todas. No me gustaría dispararte en la cabeza y que me saltaran tus sesos, aunque reconozco que ese momento me alegraría bastante. Puestos a dispararte preferiría agujerearte las rodillas y verte como mueres desangrado mientras yo me emborracho y me rio con tus agonías. Pero eso sería demasiado suave para alguien como tú.

Para mi eres como George Bush, Adolf Hitler, Sadam Husein, Osama Bin Laden, Joseph Stalin y Gadafi juntos. Podrías pertenecer a la hermandad de capullos y ser el presidente vitalicio por una unanimidad. Quiero matarte, verte por dentro y hacer explotar tu cabeza. Quiero tirarme a tu madre mientras miras. Quiero sodomizar a tu hermana mientras tus parpados están pegados con esparadrapos a tu piel y tus ojos se secan poco a poco mientras te comienzan a escocer. No es odio, es ira e injusticia.

Me gustaría quemar todo aquel sitio que hayas pisado, torturar a todo aquel o aquella que hubieses amado y hacer volar por los aires todo sitio que tuvieras marcado de una manera especial. Todo eso no tendría gracia sino miras. Te echaría la culpa de la muerte de Elvis, de Michael Jackson, de Kennedy y hasta de la de mi abuelo, pero no necesito excusas, solo un quit de tortura y unas cuantas cerillas.

Te obligaría a mirar mientras te corto los dedos uno a uno, y no pararía de presionarte hasta que bebieras toda la cantidad de tu sangre que pudieras antes de vomitarla para volver a bebértela. Crees que con tu mirada de ir perdonando la vida lo tienes todo, pero no sabes que todo el mundo que está ahí fuera quiere lo mismo que yo, no verte nunca más, pero no perderse por nada tu jodida muerte.

¿Siempre tienes que hablar así? Tus respuestas son tan estúpidas como tus preguntas, y tu idea de las cosas es tan poco respetable que no te mereces eso, respeto. Solo te mereces sufrir y sangrar, con cualquier cosa, me da igual que sea un cartabón, un palo de hockey o lacross, o con unos putos bastoncillos de oídos impregnados en gasolina y que no pararían de avanzar a lo largo de tu cabeza hasta que no tocaran el poco cerebro que tienes.

Cuando veas como va a ser eso, no desearas morir. Desearas no haber nacido.

Hola, soy tu sonrisa

Él iba montado en un coche, autobús, lo que fuera, da igual, en un transporte de esos que circulan por carreteras. Todo a su alrededor era igual. Mismo campo, autopista recta y sin vegetación alguna, todo de ese color cereal tan aburrido y poco evocador. Podría tumbarse a disfrutar del no paisaje, también podría comenzar a tocarse y poner caras a todo el que pasara en su lata con motor, todo eso podría hacer para evitar cerrar los ojos y volver a nacer, o es que…

… ¿lo que él quería era eso? Quien sabe, ya le pasó algo así y lo primero que pensó fue “que pena no haber chocado” esa hubiera sido una experiencia increíble. Pero tú no la viviste y te tienes que conformar con ver por la tele que otros si, y que encima iban colocados o bebidos, pero eso es como el concierto de tu grupo favorito, ya sea de Rock, Brit-Pop o Indie, tienes que estar totalmente despejado, sin ningún tipo de sustancia flotando en tu efervescente sangre para así poder asimilar todo aquello que vas a experimentar.

Aquel lugar ya era aburrido de por sí, y puesto que no podía salir de allí se propuso cambiarlo. Tormenta de verano, de esas que huelen minutos antes y horas después. Fue un día caluroso que terminó explotando, y al llegar la noche el aire caliente reventó. La gente corre cuando llueve, esos gilipollas no saben que cuanto más corres más te mojas, es cuestión de física. Cogió su coche y se montó sin seguridad.

Después de pasar el típico atasco lluvioso llegó a una carretera bastante despejada si no fuera por el manto de lluvia que lo cubría. Fue pisando el acelerador hasta llevar el pie tocando la alfombrilla, y la velocidad y la adrenalina se fueron apoderando de su sistema nervioso. Rozando los 150, subiendo hasta 180, no daba más. Se abrochó el cinturón y cerró los ojos. Dio un brusco giro al volante y se dejó llevar. Vueltas y vueltas. Sangre y hierros pero en su cara solo una cosa, una sonrisa de felicidad.

A veces piensas que si compartieras eso con alguien seria aún más especial, pero no es así. La mayoría de veces se acaba convirtiendo en algo totalmente infravalorado en relación con lo que realmente supuso después del gran número de veces que se ha contado, la gallina se queda sin huevos. Además, no es necesario que nadie sepa que has hecho algo alucinante, contigo mismo vale, solo hay que saber controlar ese gran apego al reconocimiento y a que te miren con cara de envidia y alucinamiento.

Todo vale el precio que le pongas y el límite al que estés dispuesto a regatear. Da igual que sea un paraguas, una cena o tu jodida vida.

Your fuckin live.

El sexo únicamente es sucio cuando se hace bien

Creo que tienes talento para hacer algo más, no para quedarte un sábado por la noche en casa mientras ahí fuera todo el mundo está viviendo cosas, algunos están perdiendo, pero no por eso son perdedores, los perdedores son otra cosa, tienen otra marca, y no es la marca de Caín. Todo es muy diferente, y no se tiene que ver a primera vista, no porque conduzcan por otro lado o el agua gire en sentido contrario van a ser peores.

Es cierto, tienes miedo. Necesitaré hablarte. Todo ira más rápido y con menos vocales, pero es mucho más fácil caerte sabiendo que el suelo esta acolchado, o que tienes un plato esperando en tu casa, o algo mejor, incluso algo mejor que un pene. Del ahogarse en un mar de coños o el no querer ver tu cara cuando te estas corriendo a no querer dejar de ver aquel rostro que no es nada repetitivo aunque seas el mayor de la clase. Todo es susceptible de ser cambiado con una idea y unas monedas en el bolsillo.

Siempre que estés perdido tendrás algo que te ayudará a encontrarte. Puede que sea el escribir sobre cuatro jóvenes con aspiraciones de crear un mundo nuevo; o que se te ocurra ponerte a bailar en la calle más transitada y pedir monedas mientras vistes unas ropas con tallas muy superiores a la tuya, eso da igual. El caso es que tengas algo que oculte todo lo malo y haga brillar todo lo bueno.

¿Quedarte con los momentos más gratos? Si, por favor. Un día te cansaras de que te digan lo puta que es la vida y simplemente te dedicarás a vivirla y nunca jamás te harás un rasguño, simplemente porque no creerás que eso te pueda pasar. Es solo el miedo, el jodido miedo que no es más que el matón de colegio que acosa porque se siente más grande, pero que si un día le devuelves el golpe, al día siguiente te mirara de forma diferente, como se mira a los valientes y felices.

Dime cómo te sientes cada noche y todo lo que podría hacer para que todo eso fuera diferente. Dejarlo todo si quieres dejarlo todo. Aunque no quiera no puedo, y aunque tú quieras no todo es tan fácil, pero de nada sirve hacer caso al matón, mejor tírate a su novia, a su hermana y a su madre, bueno, a su madre no porque ya estará algo pasadita, pero no es un acto de deseo, simplemente es un acto de marcar territorio ante todo aquello que persigues y quieres que se conserve tan puro como la droga sin cortar.

Marca todos aquellos lugares que quieras visitar, comer su comida, sentir su brisa, probar los muelles de sus camas y besar los exóticos labios del faraónico diseño de cada aeropuerto en el que aterrices, ir tachando cada uno de esos sitios con un rotulador de color negro de un blog de hojas amarillas y sentir que cada vez estas más realizado y capacitado, y sentir que nada que no tiene importancia tiene importancia alguna, aunque algunos se empeñen en dársela.

¿En el futuro estaremos allí?