Introducción para algo que será más grande

Imaginad estar en una celda lo suficientemente estrecha para no poder tumbarse, y lo excesivamente poco alta como para no poder a ponerse nunca de pie. Un tormento, ¿verdad? Creo que es así como me siento cada día, y antes no era así. Y no es que me sienta más cerca de Kafka haciendo esta confesión o carta de suicidio, pero es cierto. Aunque aún no se cómo morirme, vosotros lo tenéis fácil. Vivís en la era de las drogas de diseño, de los rascacielos o de los grandes puentes. Una sociedad donde las farmacias son los nuevos bares y los farmacéuticos los nuevos barman, pero a mí eso no me vale, porque cada vez que lo intento, fracaso.

No tengo antenas ni caparazón, ni expulso una sustancia de color verde si me aprietan, pero esto es mucho peor. Escucho a todo el mundo hablando a mí alrededor y hablan de mí. Hablan, como en esa puta vida eso es gratis es lo que más y peor hacen, y no me gusta, ni que hablen de mi ni lo que estoy escuchando, no es bueno, yo hubo un día que fui alguien, un día que pensé que haría millonario con un fondo de inversión al estilo Madoff, pero me quedé en nada, en menos que eso, mi vida es como una escena del viaje de Chihiro.

Quédate quieto, mira siempre al mismo punto y dime cuanto tardarías en aburrirte de esa imagen, poco, ¿no? Pues imaginaos cómo es esto, hasta le he puesto nombre a cada ladrillo y baldosa, los primeros son los chicos y las baldosas las mujeres, pero nunca se atreven a hablar, solo están ahí, aunque a veces creo que los escucho. Mis ojos dan igual, miran pero no ven. Puedo pensar, y eso es lo peor de todo, que puedo pensar. Aprendí una vez a no pensar en todo aquello que te frustra, a simplemente asumirlo si has hecho todo lo que has podido, pero cuando todo te frustra y es jodidamente difícil es como estar vomitando cada diez minutos, necesitas que alguien te acuchille, aunque tampoco hay porque involucrar a nadie, pero es la única manera.

Parece Kafka, parece Shakespeare, o parece Dorian Grey, yo tampoco envejezco. Creo que tengo más de doscientos años, no lo sé, en algún lado lo pone, pero no tengo un pretencioso muchacho como reflejo en lo que llaman vida real. Aunque aquí todo tiene menos peligro, siempre pienso y me auto hablo en Honne, el Tatemae se lo dejo para los vivos, aunque ni siquiera sé si yo sigo vivo, no como ni bebo, y no recuerdo la última vez que me folle a alguien, o a algo….

Si me dieran la oportunidad para volver no sé si lo haría, creo que no tengo motivos reales, pero no tengo miedo a nada, es la ventaja de creer que la muerte no será peor que esto. No tengo miedo a ir a las afueras del pueblo, no creo que se acabe la pantalla, pero no puedo hacer nada de esto… si al menos pudiese comunicarme con alguien de vosotros para pediros la eutanasia. Lo peor no es lo que os estoy contando, sino que os podría pasar en cualquier momento. A mí nadie me aviso, creo que no avisan a nadie. Un día te despiertas y entonces sí que empieza el resto de tu vida, de tu puta e infinita vida.

Unos me llaman arte, otros pagarían una fortuna por tenerme en su sala de estar junto a la cabeza de un rinoceronte y una chimenea de esas que se encienden bajando una palanca. Podría estar en un museo o en un almacén, a nadie creo que le importe, ni siquiera a mí. Puedo veros, pero nunca os imaginaríais que lo esté haciendo. Soy una estrella, soy la última raya encima del cristal. Puedo ser Hitler o la Madre Teresa, pero a nadie lo importa, es como la invisibilidad de lo que llamaron arte. Quiero que me alcances y hagas eso en lo que tanto pienso…

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Lovers in Denmark

¿Qué es eso que te hace grande? Eso que te hace tan diferente… Puedes subir al espacio y conquistarlo, dárselo y después irte, hacer como si nada y nunca hubiera existido, hacer que nadie se entere de que la luna ya no está en su sitio o que el sol se ha vuelto de color verde. Creo que era una noche de verano, había dos camas, dos personas pero un alma. Hacía calor, estabas cansado de cuerpo pero lleno de espíritu. Era el éxtasis del indie.

Si al final de todo esto te das cuenta de que lo has vivido lo más fuerte e intenso que has podido, no podrás echarte nada en cara, nada que no hayas hecho ni hayas tenido intención de hacer, pero eso es imposible, si sabes la manera de no sentirte bajo o desconfiado en algún momento, dímelo. Y da igual, aunque no tenga vagina será más mujer que cualquier ideal de esos de primera edición y escritura. Podrías escribir la receta y hacerla, pero nunca quedaría tan bien, por mucho que sonara Yellow de fondo horas y horas, lo hicieses en Madrid o en cualquiera ciudad que se merezca el nombre de Europa, como Copenhague, y toda la sala estuviera llena de ariscos y gordos gatos.

Apenas recuerdas algo de aquella noche, creo que había ruido, agua, pero no por la lluvia, por algo más artístico, y un poco de bourbon caliente con refresco sin gas, joder, suena fatal, pero era al estilo de comedor de campamento, lo bien que huele y lo mal que sabe. Después de todo, eres tu quien ha decidido marcharse, ponerse un sombrero y comprarse un látigo para dominar a todo aquel que te mire por encima del hombro. Ya no hay bici, ahora has aprendido a volar y a llorar sin miedo. Nada podrá tocarte en tu humeante y bien oliente burbuja.

La diferencia supongo que será la indiferencia, o la sensación de indiferencia que parece que da a todo, pero es falso y transparente. No puedes tratar al mayor atentado de la historia que cambio tu vida como un día más. Tienes que recordarlo cada año, hacerle un especial y recordar, otra vez, donde estabas aquel día, lo que sentiste, a quien te querías tirar y que tipo de droga ibas a usar para poder follar gratis aquella noche. Poner un día, una calle y una puta etiqueta, ¿para qué? ¿Para que todo el mundo lo sepa? Esa necesidad de Maslow no se contempla, aquí todo es diferente, es el Chinatown del amor.

Y puedes echar de menos un día que sustituye el mínimo momento que pudiste echar de mas, es el ahogo de mirar hacia abajo y ver que no tienes piernas, o que suelo esta embarrado y no ves claro por donde pisar, pero no te puedes detener, solo tienes que seguir sus huellas, también seguirán las tuyas. Si todo es legítimo, no hay nada que temer.

No fear, no life. Un día subiré al espacio a torturar a gente de color verde hasta que se aprendan su nombre, y lo escriban en el cielo con luces de neón, como el amante guisante.

Y no pasa nada, siempre nos quedará Copenhague.

Suicidio colectivo

Trabajas en un empleo que no te gusta, para comprar cosas que no necesitas y tener la aprobación de gente que no te importa. Piensas en complacer a gente que no te interesa y que ni siquiera se porta bien contigo. Te tratan como si te perdonaran la vida o si se creyesen más que tú, cretinos. Me da igual lo que estés pensando ahora mismo, lo que quieres beber o a quien te quieres follar, y desde luego no hace falta que llames la atención peinándote con un cortacésped o llevando una camiseta donde pone “mi otra camiseta está limpia”.

Deberías dejar todo de lado, y centrarte en ti mismo. Nunca has sido feliz y lo sabes. Todos los días son iguales y no haces nada por cambiarlo porque no tienes fuerza ni para prender una cerilla. Es todo deseo y frustración. Quieres beber ron pero no queda, quieres vivir en Copenhague pero no tienes dinero, quieres follar a pelo y no te dejan. Realismo.

En serio, ¿Para qué lo necesitas? El tuyo ya funciona, pero si, cámbialo, un corazón nuevo nunca viene mal. Son tontos y dóciles, aunque les estés pegando continuamente no se van de tu lado y siempre vuelven. ¿Tienes un periódico? Vamos a enrollarlo y pegarle con él, a aplastarlo y después hincharlo con una bombona hasta que explote. Por cierto, odio la coliflor.

¿Qué no todo está perdido? Claro, no te puedes quedar desnudo en una ciudad donde cada cuatro pasos que das ves un escaparate diciéndote lo bien que te quedaría esa ropa o dándote ideas sobre a quién te quieres parecer. Aplástalos y crea tu mundo, es lo más sano.

Quiero que te calles, quiero que no me hables. Quiero que no me escuches. Te quiero…follar.

Lo siento, si no está vivo deje de hablarme señor.

Joder, esto siempre es así. A veces estoy súper alto y otras súper bajo, es como la montaña rusa de las emociones, creo que tengo un problema. Mi médico dice que es personalidad múltiple, pero yo no le creo, aunque en realidad el medico soy yo, asique si no me creo a mí mismo, ¿a quién voy a creer? Vale sí, me auto-medico me auto-esculto y auto-masturbo, (espera), eso ultimo sobraba, aunque en realidad si puedes masturbar a alguien. Lo que yo decía, mi médico está muy jodido, no volveré a hacerle caso, ni a él ni a nadie. Solo haré caso a ese elefante verde que veo cuando cierro muy fuerte los ojos, es el único que me entiende en esta mierda de planeta llamado Marte.

Sálvese quien pueda. Uy, ¿qué es eso que suena? ¿Un pájaro? ¿Pero cómo es posible? Si yo ya no soy un pájaro, no al menos desde mi última operación, fue algo dura pero mereció la pena, el tener un pene tan pequeño me frustraba mucho a la hora de hablar con una hembra, y con ese rollo de que siempre vas desnudo a todos los sitios, aunque para otras cosas es muy útil… ¿Pero con quien estoy hablando? ¿Mamá? Pero si yo no tengo madre, aunque su cabeza queda muy bien en el salón. ¿Por qué estoy sangrando por la nariz ahora? Ah, sí, claro, por eso…

Una palabra que siempre me ha hecho gracia es la palabra “dilatar”, y es mentira que el calor dilata, al igual que es mentira eso que dicen que los esquimales existen, yo nunca he visto a ninguno. Aunque a mí mientras se humedezca, no me importa que no dilate, eso fue lo último que hable con mi amigo. Mi amigo dice que es invisible, pero es mentira, yo le puedo ver. ¿Por qué miente la jodida gente? Tengo que matarlos a todos… bueno a todos no, a mi amigo no. Dice que se llama Dios, pero como no me gustan los nombres cortos yo le llamo Señor Mortimer, me parece más místico, y aunque trabaje en una ferretería, parece que va por ahí salvando vidas e inventándose nombres para cocktails que nadie bebe.

Otra cosa que me dijo mi Señor Médico mientras ardía tras prenderle fuego con un bidón de gasolina, (esperad, esto es un inciso: Si alguna vez queréis prender fuego a alguien, echarle algo inflamable encima, porque si no tarda mucho y luego esta toda esa movida de los gritos, y si habéis quedado o algo pues perdéis la tarde. No si ya lo decía yo…) el caso es que mi médico, aparte de jurar que se vengaría de mí en el infierno, no sé qué coño habría hecho, me dijo que yo era autista, pero no de esos autistas que molan y que cuentan cartas en casinos para forrarse, no no, de esos que no hablan con nadie, pero como ya os he dicho, vais a mori…digo que yo tengo un amigo.

Hace tiempo tuve una obsesión, no de esas de números que hacen películas con ellas y luego llega un actor malísimo y hace un remake con ella (Si si, eso va por ti, cretino) era una obsesión mucho más pura. Después de darme por vencido al intentar resucitar los muertos a base de pincharlos con un palo y de que mi empresa de internet de peleas de gatos con los ojos vendados no tuviera el éxito esperado, me di por vencido y me dio por empezar a comer flores, pero después me dio la vena ecologista, asique empecé a comer niños, eso sí, nunca me los follaba, no me gusta comer cosas mojadas. ¿Y por qué este helado está tan frio? Malditos masones.

Lo que yo decía, todos locos…