Erecciones que conquistarían el mundo

El momento en el que no es lo suficientemente de noche como para que las farolas comiencen a lucir, pero ya hay demasiada poca luz como para que los coches vayan con los faros apagados. Parece todo una calle oscura. Parecen oscuras hasta esas calles donde alguien decidió que era buena idea colocar miles de bombillas y guardar tributo a esa mierda llamada navidad. Encima, si la robas, te hacen una película poniéndote de malo. Jodida navidad. Otro más que muerde el polvo.

A veces tienes la sensación de que has llegado demasiado lejos con esto, que deberías parar y tener una vida tranquila. La pena es que muchas veces la tranquilidad va asociado al aburrimiento. Los artistas no se aburren, piensan nuevas maneras de masturbarse y las patentan. Bonito cuadro… ¿quedaría bien si algún día me diera por pintar algo con mi polla? Mierda. La diversión debería existir hasta en un domingo por la tarde. Todo este pedazo de cosa humeante y chorreante de gente que solo quiere ver porno solo debería parar de girar durante unos minutos, esos minutos que necesitas para darte cuenta de que prefieres estar borracho a estar dormido.

Otras veces tienes la sensación de que nunca será suficiente, y de que alguien acabará mal. Eso sí, tu no. Tu solo te reirás de todo lo que pasa a tu alrededor, para variar. Es lo mejor de todo. Yo me reiría hasta de mi propia muerte. ¿Con eso le vale, señor? Claro que no, yo le diré cuando haya bebido más de la cuenta, porque la única cantidad peligrosa es cero. Quiero tocar eso y eso, quiero tocar en una banda. En Queen. Me hubiera gustado chupársela a Freddy Mercury. ¿Esnifar coca con pólvora? Solo si tengo un papel en blanco delante para hacerle hablar.

El momento ese donde casi no hay luz. Tú llegas a casa. Él se va a trabajar. No sabe que algún día tu ganarás tanto dinero por estar una noche despierto borracho de vino y bourbon mientras te tocas y escribes, mejor, mientras te tocas con lo que escribes, y el llevará horas durmiendo para levantarse cuando aún sea de noche, coger un autobús, llorar por dentro y dedicarse a poner ladrillos, solo un ladrillo cada hora, donde construye una casa. Una casa donde nunca vivirá nadie. Solo los mejores años de su vida.

¿Y qué es lo que tienes que perder? Nada joder. Todo lo que tienes te tiene a ti. Dedícate a otra cosa. A leer. Hasta que hayas leído todo lo bueno que se haya escrito. Dos veces. Y no tengas más remedio que ponerte a hacer algo que merezca la pena ser leído. Aunque solo sea por ti. Por ti y por alguna chica que la gusten las barbas, el bourbon, los ojos verdes, los guaperas o los artistas. ¿Placer? No, aun no.

Siempre he pensado que follar con Kids de MGMT de fondo debe ser lo más parecido a bailar sobre el hielo desnudo y lleno de éxtasis. Así. Solos tu y yo.

Se empeñan en llamarlo monogamia cuando es mano-gamia

Estabas delante de un espejo, yo lo recuerdo. Te mirabas pero era como si no vieras tu reflejo, era otra persona. La percepción de la realidad estaba totalmente distorsionada, y tú te reías. Mucho. No estabas solo pero te notabas así. Tenías la sensación de que alguien te manipulaba. Tu mano derecha se movía sola. La izquierda te tocaba allí donde tanto te gusta que te toquen. Jodido miembro fantasma. Me creía inmortal. No tenía problemas, no tenía nada. Solo una sonrisa. Esa sonrisa que tienen los terroristas antes de matar o de inmolarse. Soy un terrorista. Un terrorista del amor y el sexo.

Todo está sucio en ese baño, empezando por tu mente y tu mirada. Ahora te gustas. Intentas proyectarte astralmente para auto follarte pero no puedes. Jodida realidad. Vuelves a sonreír. Tus miembros tienen vida propia y no los puedes regir. Inténtalo, tal vez sea lo último que hagas. Te fijas en tus ojos. ¿Por qué son así? Normal que todas las chicas del lugar se lo quieran hacer conmigo. Guay. Ahora tienes delirios de grandeza. Jodido melómano. Pero te da igual, estás bueno. Bueno y colocado de algo que te tenías que haber metido hace tiempo. Hace mucho tiempo. Sobre todo en esas putas cenas del novio de tu madre.

Ahora aquel es tu hogar. Ese sucio baño donde tantas cosas han pasado. Creo que podrías clonar a gente con el resto de ADN que hay por ahí suelto. Ahora te viene a la cabeza una canción de Radiohead. Después de Los Planetas. ¿Cuándo empieza el instinto suicida? El mejor de todos. El asesino que empieza por sí mismo. Vale. Vale. No sabes cómo has llegado allí y menos lo que has comido hoy. Ni siquiera recuerdas la última vez que follaste sin estar bebido o colocado. Todo volvía a empezar.

Las putas guitarras van subiendo. Todo está roto. Todos estáis rotos menos yo. Todo te hace gracia. Hasta frivolizas con lo menos frivolizador de todo. Te preguntas porqué aun vives allí, o porque nunca has practicado sexo anal. Creo que esto se está bajando. A lo mejor es así. Primero te avisa que esa mierda es gorda. Después llega el ojo del huracán. Y por fin los fuegos artificiales. Eso sí que es bomba.

El cielo deja de ser azul.

Todo empieza a tener sentido por algo.

No me quieras. Átame a una cama y después ya improvisamos.

Eso sí, para siempre en aquel lugar. Solo latas de sopa y aquella droga tan pura y natural.

El mundo es nuestro. Yo soy el rey. Tú eres Dios. Tú eres quien quieras ser. Diosa.

 

Sabes que te gusta auto medicarte

Imagina que estás en un lugar donde hay un pasillo muy largo, de ese color que tranquiliza, el ocre, aunque solo te trasmita calma tensa. El suelo está húmedo, como si continuamente estuvieras pisando charcos. Eso está bien cuando eres un niño y te ponen esas estúpidas botas de goma de colores chillones. A tu lado, uno a la derecha y otro a la izquierda, tienes a dos tipos con traje oscuro, el blanco es para gente con carisma dentro de un casino, y unas gafas de sol caras pero baratas. Te acompañan a un sitio donde has estado, pero no lo sabes.

Entras, parece una sala de interrogatorio pero no lo es,  porque allí quien hará las preguntas serás tú. Está el típico espejo traslucido donde sabes que alguien te está observando, y la típica silla al otro lado de la mesa, donde no sabes quién se sentará. Ni siquiera te ponen agua, eso lo hacen está en la cárcel. Piensas. ¿Cómo he llegado allí? La última vez que cerré los ojos no estaba aquí, ni tampoco estaba durmiendo. Te haces una nota mental de volver a colocarte con setas. Repasas la lista de la compra. Lo que harás al día siguiente. Típicas cosas de tu coñazo de vida, aunque no tengas claro que pasará mañana.

De repente entra alguien y te dice lo que va a pasar. Él o ella tienen la forma que tú quieras. Puede ser feo si así es como te gusta la gente que te da malas noticias, porque te reconforta un poco tu cara bonita, o puede ser jodidamente preciosa para que puedas jugar a desnudarla mentalmente, o tirártela con la ropa puesta si te va ese rollo. No te dirá dónde estás ni quien te ha llevado allí. Simplemente te dirá que te calles la boca hasta que él o ella termine de hablar, y después puedas hacer una sola pregunta, no más.

La cosa esta así: Sitio raro, gente rara, ni una puta gota de alcohol en kilómetros y tú sentado en una silla dentro de una habitación húmeda. No es el mejor sitio para una embarazada. Y te sueltan algo así: -Verás lo que vamos a hacer, o mejor dicho, lo que voy a hacer por ti. Tu vida seguirá esta serie. Tendrás conocimiento por ti mismo o por otra vía de algo que pensarás que cambiará o que puede cambiar tu vida. Lo idealizaras. Pensarás que todo lo que rodea a ese algo no es lo suficientemente bueno. Fantasearás con su idea. Después, -esta es mi parte favorita-, lo verás tan cerca que creerás que es tuyo. Serás feliz, pero será falso, solo una ilusión. Mal interpretarás todas las señales y pensarás cosas que no son. Puto ignorante. Y por último, -mentí, esta es mi parte favorita cabronazo-, todo lo que habías soñado, creído y creado se caerá al suelo y se romperá con tanta potencia y se hará tantos cachitos que creerás haber roto una lámpara de araña. ¿Divertido eh?-.

Por fin se calla. Nadie soporta oír algo así, sobre todo cuando es verdad. No sabes nada. Tampoco sabes porque te conoce tan bien y porque ha descrito tu mierda de vida en unos minutos de discurso. Solo sabrás que es cierto. Y recordarás que solo podrás hacer una pregunta. Tal vez cambie tu destino, tal vez no. Tal vez le puedas pedir un deseo, como una polla aún más grande, o tal vez te meta la lámpara por el culo. Lo piensas. Allá va la pregunta.

-¿Quién eres? ¿Dios? ¿La esquizofrenia?

-Tú sabes quién soy.