Je vais brûler toute la France

Ya es parte de esto. Está dentro de mí. Todos dicen que es malo, que hay que eliminarlo, que si no acabará con mi vida. Pero no tienen ni idea. Ahora mismo para mí es algo así como mi mejor amigo. Siento su calor. Cada vez que leo o pienso palabras como punzante o hiriente le recuerdo. A lo mejor es como cuando te enamoras de tu secuestrador. No lo creo.

Ahora mírate.

Casi puedes sentir que te puede hablar. ¿Dirías que te ha cambiado? Si. ¿Para bien? Ni puta idea. Caminas ausente. Mirada perdida. Te cruzas con esa pareja que se lo está montando en mitad del pasillo y ni siquiera te inventas su historia. Tal vez no les conocías. Seguramente no se conocían ni ellos. Mirada cansada.

Esto es en lo que te he convertido.

Caminas solo. Esta vez no te rodea gente, aunque seguirías estando solo. Las luces cada vez son más borrosas. No sabes si es por tus lágrimas o simplemente porque es el entorno el que se distorsiona para ti. Da igual. Es el único momento del día en el que eres libre. No puedes parar de andar. El suelo está más duro de lo normal. Te castiga los pies. No importa.

Que cansado es que no le des valor a nada.

Cansado, hasta que deja de serlo.

Creías que eras uno de los motivos en que pensaba para dormir bien. Joder, no podías estar más equivocada. Simplemente eres el único que hoy no me deja pegar ojo. Como siempre.

Como siempre.

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Un café con más sal que de lo otro

Fomentando la lectura cerrando bibliotecas. No es una buena manera. Al menos este sitio tiene cierto encanto. La música es buena y suave, creo que es Jazz. La toca una señorita a la que no puedo ver, pero su voz me hace imaginármela como una chica que aun no esta muy usada y no sabe todo lo que puede hacer y conseguir con una voz y un susurro.

El café es bastante decente. Las sillas jodidamente incomodas. La luz suave, ideal para invitar a alguien a una copa de vino, si hubiese alguien. No hay más que un camarero con el pelo rizado y una camiseta negra, con pinta de no tener nada mejor que hacer que estar aquí. Enfrente de mi un tipo leyendo una revista de decoración, supongo que será uno de esos esclavos. Va por su tercera cerveza y no para de chuparse el dedo para pasar página. Chupar algo. Aquí no hay nada que puedas chupar ni nadie que te pueda chupar. Solo una chica sobre los 30 con pinta de frígida mientras ojea con esmero el diario más de derechas del país.

No sé que significa ese nombre, suena a griego. Creo que acaba de entrar una profesora, o al menos tiene cara de eso. No pidas la leche templada, te va a dar igual, estará muy caliente y te quemaras, y solo te servirá para querer quemarle su sexo. Pelo recogido. Pagando en monedas pequeñas, como su estatura y su voz, que es de un registro tan bajo que podría presentar algún programa de radio nocturno.

Niños, vaya hijos de puta. Alguien debería hacerlos callar. La putada es cuando se te acaba el café y no has terminado de escribir ni has empezado a leer. Kafka, creo. Hoy paso de Bukowski. Algo que sepa a hierba y queme la garganta, y como este puto agujero de ciudad no es el barrio rojo precisamente tendré que conformarme con un absenta o algo así. Aunque recuerdo que tengo algo de bourbon en el bolsillo y le doy un buen trago. Esto despierta a cualquiera. Eso es algo que no hay en este bar, ni rastro de una botella de bourbon o un whisky decente. Menos mal que son algo mas de las 6 de la tarde y he llegado algo enchufado.

Nadie de este sitio sabe que están formando parte del arte. Nunca lo sabrán. Puede que lleguen a leerse e incluso a encontrarse, pero nunca sabrán quien de todos les pensó y les tecleó. Puta magia. Ya no hay problemas.

Creo que ahora me iré a encabronar al clero.

Dios es una negra lesbiana de 180 kilos y podría tirarse a quien quisiera y pasar de ella al día siguiente.

O eso creo.

Terrorista eléctrico por razones

Todo está a oscuras. Parece que el año pasado queda lejos, pero solo hace un día que se fue. Joder, mala suerte. Estás solo en casa. Tienes velas con olor a chica de instituto que hacen que parezca la escena más romántica de la película más infumable de Huge Grant o el prostíbulo más cutre de Marruecos. Suenan los Beatles, música de viaje, apagones y ascensores. Pero no esa etapa. La etapa LSD. La etapa Ámsterdam. La etapa exciting.

Estaría bien que estuviera aquí, aunque no se quien. Tal vez podría imaginar como seria la escena perfecta. Si, creo que haré eso.

Es pelirroja. Si me hubieran dado un dólar por cada pelirroja que me he tirado tendría un dólar.

Alta, tiene que serlo. No grandota. Me gustaría que tuviera la nariz algo grande y que pudiese tocársela con la lengua. Eso siempre me ha parecido jodidamente sexi.

No importa que no tenga mucho pecho, lo compensa con su impresionante cuerpo. (Podría limpiar pescado con su cuerpo de lo perfecto que es. ¿?)

Ha accedido a venir, aunque casi nunca lo hace. Le digo que tengo algo de hierba y nada de luz en mi casa. Me parece buen eufemismo para el sexo. Ella sabe que lo es. Tengo una botella de Burdeos abierta en mi habitación con una copa manchada. Creo que empezaré la fiesta sin ella. Aunque igual me emborracho. Emborracharse nivel creer tener súper poderes y súper polla.

Creo que está aquí. Ni puta idea de como se llama.

Su voz no encaja con su cuerpo. O es su voz. No se. Antes no hablaba así. Me parece. Ni siquiera se si la he visto antes más allá de mi perturbada cabeza. Creo que he bebido demasiado. Ahí, aunque no se donde, pone que es otra persona, con una vagina mas grande incluso, pero mi cabeza esta diciendo otra cosa. Me da igual. Lo único que quiero es que se haga la difícil, no que lo sea. Son las mejores. Ella es la mejor.

Un poco de vino. Esta bien hacerse el entendido. Los tipos cultivados como nosotros tenemos que saber de estas cosas. Afrutado, sabor suave con fuerte tirón al final. No la mierda ácida que acostumbraba a beber. Lleva un vestido rojo, como su pelo, y supongo que como su pubis. No puedo parar de fijarme en sus manos y fantasear de lo que será capaz de hacer con ellas.

A todo esto la música sigue sonando, eso no entiende de electricidad, aunque a veces te electrifique. Get Back. No se a que huele, pero es impresionante. Es lo primero que recuerdas de alguien que conoces, y sobre todo con ese nivel de follabilidad que pasea.

Es lanzada. No se quien inventó la mierda de que si eres hombre tienes que dar el primer paso. Gilipolleces. ¿Cómo lo ha hecho? Mano dentro de mi pantalón, acción. Ya no existe pantalón, reacción-erección.

-Dame un beso, con más lengua que de lo otro.

Joder, a la luz de cinco velas todo sabe mejor. Todas saben mejor. Todo.

A todo esto mi semen sigue sin ser fluorescente, creo que es una buena noticia.