Un café con más sal que de lo otro

Fomentando la lectura cerrando bibliotecas. No es una buena manera. Al menos este sitio tiene cierto encanto. La música es buena y suave, creo que es Jazz. La toca una señorita a la que no puedo ver, pero su voz me hace imaginármela como una chica que aun no esta muy usada y no sabe todo lo que puede hacer y conseguir con una voz y un susurro.

El café es bastante decente. Las sillas jodidamente incomodas. La luz suave, ideal para invitar a alguien a una copa de vino, si hubiese alguien. No hay más que un camarero con el pelo rizado y una camiseta negra, con pinta de no tener nada mejor que hacer que estar aquí. Enfrente de mi un tipo leyendo una revista de decoración, supongo que será uno de esos esclavos. Va por su tercera cerveza y no para de chuparse el dedo para pasar página. Chupar algo. Aquí no hay nada que puedas chupar ni nadie que te pueda chupar. Solo una chica sobre los 30 con pinta de frígida mientras ojea con esmero el diario más de derechas del país.

No sé que significa ese nombre, suena a griego. Creo que acaba de entrar una profesora, o al menos tiene cara de eso. No pidas la leche templada, te va a dar igual, estará muy caliente y te quemaras, y solo te servirá para querer quemarle su sexo. Pelo recogido. Pagando en monedas pequeñas, como su estatura y su voz, que es de un registro tan bajo que podría presentar algún programa de radio nocturno.

Niños, vaya hijos de puta. Alguien debería hacerlos callar. La putada es cuando se te acaba el café y no has terminado de escribir ni has empezado a leer. Kafka, creo. Hoy paso de Bukowski. Algo que sepa a hierba y queme la garganta, y como este puto agujero de ciudad no es el barrio rojo precisamente tendré que conformarme con un absenta o algo así. Aunque recuerdo que tengo algo de bourbon en el bolsillo y le doy un buen trago. Esto despierta a cualquiera. Eso es algo que no hay en este bar, ni rastro de una botella de bourbon o un whisky decente. Menos mal que son algo mas de las 6 de la tarde y he llegado algo enchufado.

Nadie de este sitio sabe que están formando parte del arte. Nunca lo sabrán. Puede que lleguen a leerse e incluso a encontrarse, pero nunca sabrán quien de todos les pensó y les tecleó. Puta magia. Ya no hay problemas.

Creo que ahora me iré a encabronar al clero.

Dios es una negra lesbiana de 180 kilos y podría tirarse a quien quisiera y pasar de ella al día siguiente.

O eso creo.

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Un comentario el “Un café con más sal que de lo otro

  1. Hola,compañero, llegué aqui por lo del traje, y me quedo por lo del buen Bukowski, bueno tu estilillo, un saludo.

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