Je vais brûler toute la France

Ya es parte de esto. Está dentro de mí. Todos dicen que es malo, que hay que eliminarlo, que si no acabará con mi vida. Pero no tienen ni idea. Ahora mismo para mí es algo así como mi mejor amigo. Siento su calor. Cada vez que leo o pienso palabras como punzante o hiriente le recuerdo. A lo mejor es como cuando te enamoras de tu secuestrador. No lo creo.

Ahora mírate.

Casi puedes sentir que te puede hablar. ¿Dirías que te ha cambiado? Si. ¿Para bien? Ni puta idea. Caminas ausente. Mirada perdida. Te cruzas con esa pareja que se lo está montando en mitad del pasillo y ni siquiera te inventas su historia. Tal vez no les conocías. Seguramente no se conocían ni ellos. Mirada cansada.

Esto es en lo que te he convertido.

Caminas solo. Esta vez no te rodea gente, aunque seguirías estando solo. Las luces cada vez son más borrosas. No sabes si es por tus lágrimas o simplemente porque es el entorno el que se distorsiona para ti. Da igual. Es el único momento del día en el que eres libre. No puedes parar de andar. El suelo está más duro de lo normal. Te castiga los pies. No importa.

Que cansado es que no le des valor a nada.

Cansado, hasta que deja de serlo.

Creías que eras uno de los motivos en que pensaba para dormir bien. Joder, no podías estar más equivocada. Simplemente eres el único que hoy no me deja pegar ojo. Como siempre.

Como siempre.

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