Estás gorda.

Es algo que te hace llorar, pequeño y que huele desde bastante lejos. Y no es amarillo. La cosa es que serías capaz de coger un avión sólo porque volviera a estar dentro de ti. Te inunda los ojos en sangre y todo lo empiezas a ver más despacio y despreocupado.

-¿Es un bebé?

-Tu puta madre.

Dicen que esa gente está siglos atrás de nosotros en cuanto a conocimientos y civilización. Yo digo lo contrario. ¿Quién quiere alcohol teniendo eso? Exacto, los retrasados. Nietzsche lo tomaba contra la ansiedad. A mi sólo me da hambre. Hasta te da hambre en una calle rodeada de gatos donde estás comiendo un trozo de pollo del que no estás seguro que esté muerto del todo.

-¿Lo cambiarías por un mar de speed?

-Tu puta madre.

Es lo que tiene occidente. Se creen el jodido centro del universo cuando no han mirado más allá de su profundo y sucio ombligo. Da igual que China empezará a escribir miles de años antes o que Afganistán no haya perdido una guerra nunca, porque somos occidente. Puta occidente digo yo.

-Pero tío, eso te hizo saltar desde un balcón.

-¿Te quieres callar? Ahora vas a morir, cretino.

Nunca te fíes de algo que te ha vendido un tipo que no iba en bicicleta y no tuviese todos los dientes picados. Esos son los buenos empresarios. No hundirían bancos, sólo lo reinvertirían en fondos de capital a corto plazo. Como todo debería ser. Tiene que haber alguna manera de colarlo en la dieta mediterránea.

Con ello hasta Isabella Rosellini te parece atractiva después de que el tren llegara a casa. Lynch lo había tomado. Napoleón lo había tomado. Extraños viajes al norte de África…

-¿Por qué te crees que Egipto fue la nación más poderosa del mundo durante tanto tiempo?

-¿Por qué tenían muchos esclavos?

-No, por que no había nacido tu madre.

Si te recorre uno de sus escalofríos y cierras los ojos viajas a El Cairo. Muchos coches, ruido, fuego y ambiente cargado. El aire fresco es para occidente y su occidentales bosques.

Joder, qué fácil es caer en la drogadicción.

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