Y me comí literalmente la escena.

Ese típico momento en el que te encuentras en un bar absolutamente bebido y sentado en un sofá mientras comes una manzana que la chica que se lo está montando con tu mejor amigo y tú a la vez robó del bolso de alguna desconocida vegana y estás a punto de alcanzar alguna clase de epifanía mental. Pero no llega. Al final algo parecido en forma de líquido de color verde termina saliendo de tu cuerpo, pero el suelo está muy abajo y tú muy cansado para agacharte a recogerlo.

Mientras piensas que la estás liando bien si esa chica comunal tiene SIDA o algo peor procuras mirar a un punto concreto del techo, pero todo se mueve. Pero si cierras los ojos es peor. Es un poco inútil todo eso. Bueno, igual no es tarde para revelaciones. Te da por pensar que el cielo no es más que el lugar donde no hay más que chicas con Russian Red en los labios y vestidos apretados mientras no paran de hablarte de su abierta y polivalente sexualidad. Allí la música más suave de todas la toca el feo de Simon & Garfunkel y las bebidas las ponen tipos con dos carreras. Un sitio donde  también hay una escalera de caracol, y en algún momento de la noche todo empieza a arder. Y luego te despiertas a las 6 de la mañana recordando todo lo que pasó con tu pijama de felpa azul lleno de electricidad estática mientras un tipo en la radio te dice que te tapes porque en ese sitio siempre hace frío. Lo bueno es que aquí no hay marmotas para secuestrar y lanzarte con ellas al fondo de un precipicio desde un coche de chapa roja rayada.

Joder, bastante concreto. Me esperaba algo más universal y que me dieran un premio Nobel por ello.

Después se me ocurre pensar que si para que alguien le ponga a un premio tu nombre tienes que inventar la dinamita y me tiro lo que me queda de vaso por encima. ¿Y qué pasa con esa gente que empieza a leer los libros por el final? O que leen la última página y después empiezan con el resto. No sé de qué va esa mierda. Si hubiera leído “no cuenten nunca nada a nadie. En el momento que uno cuenta cualquier cosa empieza a echar de menos a todo el mundo” al principio en lugar de al final todo hubiera dejado de tener sentido.

Lo bueno de todo esto es que cuando sea de día ya no me acordaré de nada. Creo que llamaré a alguien para que venga a ver esto que me ha salido, porque no es normal.

YAH

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