Ahora es artista de circo con leones

El verano acababa de comenzar y sentía que volvía a jugar al lugar más pleno del planeta. Un lugar donde si la Tierra fuera plana es donde terminaría. Y lo haría no con la angustia de vivir al lado de un precipicio al que te asomas y sólo contemplas inmensidad, no. Lo haría con la certeza de que no puedes llegar más allá, y que es justo ahí donde quieres estar. Aquella casa tenía ese aroma tan particular que danzaba entre comida recién horneada y una naturaleza tan verde como acuosa. Ella se paseaba todo el día sin apenas ropa mientras zarandeaba a su gato hasta hacerlo rabiar, para después preguntarse por qué ese maldito minino no la quería. Aquel día su madre me había dado 50€ por pintar de negro la verja del jardín de atrás y después follarme a su inocente y adorable hija. Ya nada podía ir a mejor.

-Entonces es la historia de un tipo que juega a los bolos y mezcla vodka con leche, ¿no?

-No, no es sólo eso. O sea, sí. Pero lo importante no es eso. Lo importante es que un japonés le mea en la alfombra. Uno de los chungos, o de los que al menos lo parecen. No uno de esos que construyeron el ferrocarril.

-Ahá. Y a partir de ahí le confunden con otro tío que se llama igual que él.

-Eso es.

-Pues no lo entiendo.

-Pero eso es porque no la has visto. La gran broma que está detrás de todo es que Jeff Bridges reniega de los nihilistas, cuando él es el mayor nihilista de todos.

-¿Y se supone que eso tiene que hacer gracia?

Aún así fue la mitad de estresante de lo que fue explicarle qué alegoría encarnaba el humo negro de Lost. Ni que fuera tan difícil de entender algo tan burdo como una dicotomía crística y anticrística del bien y el mal. Entre el blanco y el negro. Hasta vestían y se les iluminaba de una manera muy concreta para que te dieras cuenta. En fin. Aquella misma noche bebimos cerveza fría tumbados cada uno en un sofá, y para variar a mí se me cayó todo encima.

La horizontalidad requiere de su talento.

Yo por entonces no lo sabía, como la mayoría de las cosas que me pasan y que la abrumante ausencia de perspectiva me impiden ver, pero seguramente era el tipo más feliz de aquel plano planeta. Ella escuchaba todo el día a los Two Door Cinema Club y Phoenix mientras yo desarrollaba una aversión hacia las baladas indies que me llevaría años superar. Me leía la última página de libros de Espinosa o Kundera y yo pretendía ver que me emocionaban, cuando en el más profundo de mi yo adolescente deseaba que me leyera la página 33 de Trópico de Cáncer, o que por lo menos hiciera algún chiste con la primera frase de El Extranjero de Camus. Sin ser yo huérfano ni nada de eso.

-Pues he cogido el libro y me he puesto a rodear con un lápiz (siempre escribía con un puto lápiz en cada libro que leía. Quién demonios lee con un lápiz 2HB en la mano) todas las interjecciones que dice. Los ay, jopé, y jo. Creo que salen unos tres por página.

-Ahá. Y eso lo haces para resaltar la ausencia polifórica de la voz del autor o por…

-Eres gilipollas.

La verdad es que era una auténtica artista detectando tocs. Y gilipollas, pero sobre tocs. Es lo que tiene vivir en uno continuo. Y eso sí que era alegórico, polifórico y autenfórico, el que se obsesionara con El Guardián Entre El Centeno. Pocas cosas tienen un continente tan extremadamente llamativo en relación a su contenido. Está claro que Salinger inventó el posmodernismo antes de que se inventara, pero ella escribió el último párrafo del libro antes de que Salinger lo imaginara. Bajo la peligrosa y controvertida versión que hay detrás del si ponerte a recordar es sano o no, y si te lleva a lugares que no estás del todo seguro que quieras volver a visitar, ella me lo enseñó todo. Como con tantas cosas. No hay nada más fácil de influir que un novato. La gracia estaba en que ella también lo era. Al principio la inocencia torna en curiosidad. Más tarde, en perfeccionismo. Y por último, en cinismo.

-Tienes que escucharlo. Tiene la nariz y las orejas muy grandes. Lleva gafas de pasta y en su guitarra pone this machine kills fascists.

-Ahá. ¿y dónde viene a tocar?

-Ya sabes dónde.

this machine kills fascists

 

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