La pirámide invertida, un rombo roto o un arma de destrucción masiva.

Acabo de crear una puta obra maestra. Ahora sólo quiero hacer gárgaras con el líquido de un mechero. Me gustaría masticar hielo, caminar sobre pelo y masticar la vagina de una lesbiana. Una lesbiana negra. Tampoco estaría mal masticar algo sin llegar a tragarlo, como quedándose con las ganas. Pongamos que me da por tocar algo que no se puede tocar y que después de tocarlo todo sigue igual. El drama dejaría de ser drama. Ahora mismo pongamos que me gustaría llegar a follarte como si nunca te hubiese conocido. Tampoco pasaría nada.

Lo que me apetecería sería pasarme del indie a la electrónica. Probar la heroína, decir que es muy divertido, notarlo, pero luego decir que te puede matar, así que contarle a los niños que no la deben probar. Un niño viene a ser un aborto tardío, por lo cual ahora estoy más triste que nunca.

El terciopelo es agradable hasta en el perineo. El tiempo está sobrevalorado y la vida es larga. Ni muy larga ni demasiado larga, es larga, como la polla de un caucásico, así que no nos alarmemos por escuchar la misma canción doce veces seguidas. O por hacer algo doce veces seguidas. Seguramente lo aborrecerás después pero para entonces ya estarás tan desgastado que sólo querrás buscar otro mechero para vaciarlo dentro de tu boca y esta vez tragarlo en vez de regurgitarlo. Qué le jodan al fuego.

Definitivamente los matices y las texturas que soy capaz de abarcar no van más allá de ocho colores, seis sensaciones, a cada cual más escatológica que la anterior, y dos sabores, el tuyo y los demás. Y es que tragar el ADN de alguien no se supone conocer a ese alguien, aunque a mí se me conquista por el estómago. Por el estómago y por la punta de mi afilada y esponjosa meninge.

Pongamos que ahora me apetece hacer senderismo. En ese sendero me perderé porque quiero perderme y no encontraré la vuelta a casa hasta que alguien con un palo gigante me diga que doy más de lo que recibo y me diga cómo volver. Es todo tan bonito. Tan festivo. Es como un festival de corridas pero sin corridas. O con más corridas que de lo otro.

¿Y si en vez de seguir haciendo gárgaras con líquido de un mechero y después masticar hielo para pasar el mal trago me cuentas algo interesante? Realmente un sentido compensa al otro no más allá de un rato, pero el ciclo de ese rato es como una burbuja que nunca explota y donde no puedes encontrar ni una sola fuga, por usar la jerga al uso.

El aburrimiento es mierda. El aburrimiento es para gente sin imaginación.

Así que ten cuidado, el día menos pensado estás tocando madera cuando querías tocar carne, besando mediocridad cuando querías besar superioridad o frotándote contra algo caliente cuando querías algo que ardiese.

FEMALESONLY

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